Señor Director:
Chile se ubica entre los cuatro países con mayor prevalencia de obesidad de la OCDE, con tasas superiores a países como EE.UU. o México. Y se ha posicionado como el país con el mayor crecimiento en la prevalencia de obesidad en 10 años.
La OMS la reconoce como una enfermedad compleja y multifactorial, resultado de la interacción de distintos factores, por lo que su abordaje médico se debe centrar en mecanismos biológicos y hormonales, en vez de responsabilizar únicamente al paciente por sus hábitos.
Este reconocimiento no solo transforma la práctica clínica, sino que obliga a los sistemas de salud y a la sociedad a replantear sus políticas y actitudes. Es por ello, que el campo terapéutico ha experimentado una revolución. Los agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida y tirzepatida, han logrado reducciones de peso del 15% al 22%, cifras antes solo alcanzables mediante cirugía bariátrica. Además, estos fármacos aportan beneficios cardiorrenales, reduciendo el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Sin embargo, el acceso a estos avances es limitado, lo que subraya la necesidad de políticas públicas que garanticen equidad y abordaje integral. Una enfermedad como esta exige acceso a innovaciones farmacológicas, como los GLP-1 con seguimiento clínico; política pública transformadora que modifique entornos obesogénicos, y cambio cultural que sustituya el juicio por empatía.
Solo una acción coordinada intersectorial permitirá revertir la tendencia y proteger la salud de las próximas generaciones.
José Luis Cárdenas
Director de Asuntos Corporativos Laboratorio Chile




