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Ñuble: la emergencia “silenciosa” del déficit hídrico

Archivo LD

¿Cuántas veces ha escuchado o leído en los últimos años que Ñuble (y el mundo) se está quedando sin agua? Seguro que en más de alguna oportunidad. Esta realidad, para un sector productivo como la agricultura, lisa y llanamente la está asfixiando.

Dramática resulta la realidad de miles de agricultores que, a esta altura del año, y antes incluso, intentan regar con las aguas del río Ñuble. Nuestra disponibilidad del caudal está en niveles críticos. Durante la temporada de riego 2025–2026, el río Ñuble ha registrado una disminución significativa. Si analizamos este primer mes de 2026, el caudal promedio mensual fue 11,4% menor al proyectado por la Dirección General de Aguas (DGA) y un 41,6% inferior al promedio de los últimos 10 años, ubicando a la temporada que hoy atravesamos entre las cuatro más secas del río Ñuble en los últimos 30 años.

Al comparar la temporada 2025–2026 con caudales históricos del río Ñuble, registrados en la Estación DGA San Fabián, se aprecia que los caudales de diciembre y de enero se acercan a los valores registrados durante el período de gran sequía de 1998–1999. En particular, en enero, el caudal promedio alcanza los 16,8 metros cúbicos por segundo (m³/s), muy cercano a los 15,2 m³/s observados en dicha temporada.

Asimismo, los déficits respecto de los promedios de los últimos 10 y 30 años superan el 40%, lo que confirma que la temporada actual presenta condiciones similares a las más secas registradas, anticipando, por ende, una menor disponibilidad de agua durante el resto de la temporada.

Las “frías cifras” dan cuenta de una situación que no nos gustaría anunciar, pero que por el duro pasar de miles de agricultores, especialmente los más pequeños, nos vemos en la obligación de enunciar. Sabemos y tenemos plena consciencia de la dramática emergencia que ha afectado a miles de compatriotas a causa de los incendios forestales, lo que ha implicado desplegar una cantidad enorme de recursos tras una atinada declaración de estado de emergencia que también alcanza a la agricultura.

Pues bien, la falta de agua por la que atraviesa Ñuble, donde no tenemos la infraestructura adecuada para acumular volúmenes de invierno para ser utilizados en el verano, perfectamente podría dar pie a incluirnos en la declaración de emergencia agrícola por déficit hídrico. Eso, como una organización que agrupa a más de cinco mil agricultores y sus familias en cinco comunas, es una solicitud que hemos planteado a algunas autoridades y que esperamos sea acogida. Según información del Ministerio de Agricultura, esta declaración, que actualmente rige en las regiones de Atacama, Coquimbo y Magallanes, hasta el 31 de marzo de este año, permite destinar recursos del presupuesto del año en curso para el financiamiento de medidas, como la entrega de forraje o de alimento para abejas. La declaración debe ser solicitada por la Delegación Presidencial Regional y es declarada por el Ministerio de Agricultura.

Es de toda lógica que Ñuble debe ser declarada como zona de emergencia agrícola por déficit hídrico. Los agricultores no pueden esperar a que se construyan los embalses para tener agua, “en el camino” pueden ya no necesitarla porque su actividad pende de un hilo y las nuevas generaciones no están dispuestas a asumir el desafío actual de mantener una actividad sin su insumo básico: el agua.

Fernando Rueda Muñoz
Presidente de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble

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