La investigación denominada “Operación Ángel Negro” de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Chillán que se sostuvo por aproximadamente un año, logró acreditar la responsabilidad del padre de la víctima tras un vuelco en la primera hipótesis trabajada por los oficiales policiales.
“Como primera línea investigativa, teníamos una denuncia de un padre por violación de su hija de 13 años y aborto de su nieto en gestación clamando justicia, por cuanto ambos se encontraban en riesgo vital tras la ingesta de medicamentos, relato que se sustentó con los testimonios de la familia, profesionales médicos y círculo íntimo que determinaban que estábamos frente a un relato real de un padre preocupado y de conducta intachable”, según señaló la oficial investigadora subcomisaria Daniela Concha Núñez.
Al instruirse diversas diligencias y entrevistas para determinar la veracidad de los hechos “nos dimos cuenta de una pequeña contradicción en los relatos del entonces denunciante y su familia, lo que alertó al equipo y así, abrir otra arista investigativa”. Esta nueva línea, “permitió llegar a la verdad de los hechos; el padre había violado y puesto en riesgo la vida de su hija al suministrarle alta dosis de medicamento abortivo para eliminar a su propio hijo”, relató la subcomisaria.
El fiscal Álvaro Hermosilla Bustos, a cargo de la investigación precisó que, “en enero del 2024 el imputado ultrajó a la víctima en el hogar familiar. Producto de lo anterior, la niña quedó embarazada y en junio de 2024, el imputado la obligó a tomar pastillas abortivas, provocando finalmente el nacimiento del bebé”.
Asimismo, el fiscal detalló que existieron dos dificultades a sortear en el juicio. La difícil pesquisa de testigos, al ocurrir los delitos en un ambiente de privacidad familiar, y el hecho de que los medicamentos que utilizó el acusado para provocar el aborto, el que resultó fallido, eran de difícil identificación por parte de las pericias.
“Sin embargo, los profesionales que atendieron a la niña en los distintos establecimientos de salud pudieron, a partir de su sintomatología clínica, determinar el uso de tales medicamentos y acreditar su utilización ilegal”, sostuvo Hermosilla.
Gracias al trabajo investigativo de detectives de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Chillán en conjunto con el Ministerio Público, se logra a través del fiscal jefe de Bulnes, Álvaro Hermosilla Bustos, obtener 20 años de presidio contra un hombre de 38 años, quien enfrentó un juicio oral por la violación cometida contra su hija de 13 años. A esta pena se suman otros 541 días por el delito de aborto, este último en grado de frustrado.




