A una semana de la controversia generada por la cirugía de cadera a su madre de 87 años, la ministra de Salud, Ximena Aguilera, se refirió públicamente al caso, descartando que la atención rápida recibida implicara algún tipo de privilegio.
En una conferencia de prensa realizada este viernes, Aguilera entregó su versión de los hechos ocurridos el pasado 23 de diciembre en el Hospital del Salvador y respondió preguntas de periodistas durante aproximadamente media hora. La titular del Minsal enfatizó que la intervención fue urgente y determinada por criterios médicos, diferenciándose de las cirugías electivas que dependen de listas de espera.
“Quiero dejar claro que no hubo privilegio alguno. Mi madre, con demencia avanzada, sufrió una fractura de cadera tras una caída y recibió atención conforme a los protocolos y estándares establecidos por el hospital”, señaló Aguilera, citando el primer comunicado del recinto emitido el 26 de diciembre.
Según la ministra, fue notificada de la caída mientras se dirigía a San Antonio para inaugurar un hospital. Tras finalizar la ceremonia cerca de las 13:30 horas, se enteró de la gravedad de la situación y regresó a Santiago. Llegó al Hospital del Salvador a las 15:00 horas, donde fue recibida por la directora subrogante y acompañó a su madre en el Servicio de Urgencia, donde se encontraba en la camilla de la ambulancia junto a otros pacientes en espera de traslado a una sala.
El traumatólogo de turno determinó que la cirugía dependería de los exámenes preoperatorios y la evaluación de geriatras, que se realizaron posteriormente en una sala común. Cerca de las 17:00 horas se confirmó la intervención, programada para las 20:00 horas, mientras sus hermanas permanecieron acompañando a la paciente. Aguilera regresó al hospital poco antes de la cirugía, alrededor de las 19:00 horas.
La ministra insistió en que nunca solicitó atención especial: “Lo único que pedí fue una silla para que mi hermana, que llevaba muchas horas de pie, pudiera acompañar a mi madre de manera más cómoda”, explicó. También subrayó que los criterios para priorizar la cirugía fueron definidos por el traumatólogo, considerando la edad y condición de la paciente, y no por la familia.
Aguilera concluyó que la situación ha sido particularmente dolorosa para su familia, pero reafirmó que la atención fue guiada exclusivamente por criterios médicos y urgencias clínicas, recordando que los pacientes de urgencia no forman parte de listas de espera y que los profesionales de salud toman las decisiones de atención sin influencia de familiares.

