Señor Director:
Me dirijo, un tanto consternado aún, producto de una afección de salud que me tuvo en serias complicaciones y sometido a un intenso sufrimiento con dolores atroces. Por circunstancias muy especiales me encontraba en la Región de Ñuble, comenzando mis vacaciones y terminé grave en el Hospital “Regional Herminda Martin de Chillán”. Yo soy de Concepción.
Después de muchos exámenes y excelentes atenciones de cada uno de los profesionales y personal de ese hospital, permítanme destacar la seriedad, pulcritud, profesionalismo y excelencia del trato recibido. Debo partir por el cirujano que me operó y todo su equipo. Posteriormente fui derivado, por cinco a la sala de recuperación, en donde además del buen trato y profesionalismo de las enfermeras todas y las Tens, una señora auxiliar de aseo de apellido Fariña , al parecer daba ejemplo de limpieza, prolijidad y generosidad ayudando a los enfermos, sin ser su tarea. Lo mismo que las jóvenes enfermeras Constanza y Javiera.
Solicito propagar esta carta de agradecimientos, para generar con ello la necesidad que los buenos ejemplos se premian y reconocen y a las autoridades de Salud, hagan los reconocimientos correspondientes.
Finalmente, mis más sinceras gracias y bendiciones de Dios a quienes entre otras de sus acciones les ha correspondido cuidar enfermos.
Juan Luis Castillo Moraga




