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Llamado a la calma activa

En las últimas horas, la Región de Ñuble ha confirmado lo que muchos epidemiólogos anticipaban: el primer caso de influenza A(H3N2), correspondiente al subclado K, detectado en San Carlos, ha sido reportado por el Instituto de Salud Pública y las autoridades regionales de salud. El paciente, afortunadamente, se encuentra en buen estado de salud, sin complicaciones graves asociadas al virus, y la vigilancia epidemiológica permitió identificar esta situación de manera oportuna.

Este hallazgo no debe ser motivo de pánico, pero sí un fuerte llamado a la prevención responsable. La influenza A(H3N2) es un tipo de virus respiratorio estacional que, como otros virus de la influenza, cambia con el tiempo. El subclado K detectado no representa un virus completamente nuevo ni radicalmente distinto del que ya circula globalmente, sino una evolución esperable de la influenza estacional que ya se monitorea periódicamente.

A nivel internacional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha informado que la circulación del subclado K ha aumentado en varias regiones del mundo, aunque hasta ahora no se han observado cambios significativos en la gravedad de la enfermedad comparado con lo que históricamente se conoce de la influenza estacional. La recomendación de este organismo y de los sistemas sanitarios es clara: fortalecer la vacunación y la vigilancia del virus en toda la región de las Américas.

¿Por qué es importante este llamado? Porque la influenza, en especial los subtipos como el H3N2, suele tener un impacto más marcado en ciertos grupos de riesgo: adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, embarazadas, niños menores de cinco años y trabajadores de la salud. En esas poblaciones, una infección puede evolucionar más rápidamente hacia complicaciones que requieren atención hospitalaria. Por ello, completar el esquema de vacunación contra la influenza es la herramienta más eficaz para prevenir enfermedad grave, hospitalizaciones e incluso muertes asociadas a esta infección.

Además de la inmunización, existen medidas preventivas básicas —que siempre han sido útiles y eficaces— como el lavado frecuente de manos, el uso de la mascarilla (cubrirse la boca al toser o estornudar), y el quedarse en casa ante la aparición de síntomas respiratorios. Estas acciones simples no solo reducen la transmisión de la influenza, sino también de otros virus respiratorios que pueden circular en esta época del año.

Es crucial que la comunidad entienda que informarse adecuadamente y actuar con prevención no es alarmarse sin fundamento, sino tomar decisiones cotidianas que reducen el riesgo para uno mismo y quienes nos rodean. Las autoridades sanitarias, en coordinación con los equipos de salud regionales y nacionales, están activamente monitoreando la situación y mantienen abiertas las vías de comunicación para mantener a la población informada ante cualquier cambio relevante.

En Ñuble, como en otras regiones del país, la llegada de este caso detectado es señal de que los sistemas de vigilancia funcionan y que la salud pública está alerta. Pero también nos recuerda que la prevención comienza en cada hogar, con acciones sencillas y con la participación ciudadana en campañas de vacunación. La influenza A(H3N2) no es un enemigo invisible que deba generar miedo, sino un desafío sanitario que podemos enfrentar con responsabilidad, conocimiento y cuidado mutuo.

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