Señor Director:
La decisión del Presidente Kast de retirar el veto a la Ley Integral de Personas Mayores no solo destraba un proceso legislativo largamente esperado, sino que envía una señal política clara: nuestras personas mayores deben estar en el centro de las prioridades del país.
Este gesto no es menor. En un mundo que envejece aceleradamente, avanzar hacia un marco legal que resguarde la dignidad, promueva la autonomía y combata el abandono es una urgencia ética y social. Pero más allá de la norma, lo verdaderamente relevante es el cambio de mirada que esta decisión impulsa.
Cuidar a nuestros mayores no puede limitarse al ámbito institucional. Es un desafío que nos involucra como sociedad en su conjunto. Implica hacernos cargo de la soledad, del edadismo y de las brechas en acceso a salud, cuidados y participación activa. Implica, también, reconocer el valor de su experiencia y el aporte que siguen haciendo al desarrollo del país.
El liderazgo del Presidente José Antonio Kast – en esta materia – abre una oportunidad para avanzar hacia un verdadero pacto intergeneracional, donde el respeto, la integración y el cuidado de las personas mayores dejen de ser una aspiración y se conviertan en una realidad concreta.
Porque, en definitiva, la forma en que tratamos hoy a nuestros mayores habla del país que somos… y del que queremos ser.
Rodrigo Durán Guzmán




