La elección de la nueva mesa de la Cámara de Diputadas y Diputados dejó algo más que una fotografía política distinta: abrió una controversia que rápidamente tensionó a la centro izquierda y puso en el centro del debate al parlamentario por Ñuble, Felipe Camaño (ind.-DC).
Su voto terminó inclinando la balanza para que el diputado Jorge Alessandri (UDI) asumiera la presidencia de la corporación, imponiéndose por 78 votos contra 76 a la candidatura de Pamela Jiles (PDG). A cambio, el legislador independiente cercano a la Democracia Cristiana quedó instalado como primer vicepresidente de la Cámara.
El resultado desató una escena inusual en el hemiciclo. Tras conocerse el escrutinio, se escucharon gritos de “vendido” desde algunos escaños y el clima se volvió especialmente tenso, reflejando la magnitud del quiebre político que se producía en ese momento.
Más allá del episodio puntual, la votación dejó una pregunta de fondo: ¿La centro izquierda realmente perdió a dos diputados (Jaime Mulet, del FREVS, también votó por Alessandri), o la correlación de fuerzas se mantiene prácticamente intacta?
El voto que cambió el tablero
Hasta antes de la votación, en sectores de la oposición al nuevo gobierno se daba por descontado que existía un acuerdo político para respaldar una mesa distinta a la que finalmente se impuso. Sin embargo, el desenlace mostró que ese entendimiento nunca estuvo completamente sellado.
Camaño explicó su decisión apuntando a un problema interno en las negociaciones de su sector. Según su versión, el jefe de bancada democratacristiano habría confirmado públicamente un acuerdo con la izquierda cuando la propia bancada había mandatado continuar las conversaciones con el bloque del presidente electo, José Antonio Kast.
Desde su perspectiva, el objetivo de esas tratativas era construir una mayoría más amplia, similar a la que se logró en el Senado entre sectores de Chile Vamos, el socialismo y el PPD.
El parlamentario sostuvo que su decisión no respondió a un interés personal, sino al compromiso adquirido durante esas conversaciones.
En ese contexto, aseguró que no estaba dispuesto a desconocer lo que considera una palabra previamente empeñada.
Un cargo con peso político
La vicepresidencia de la Cámara no es un puesto meramente simbólico. Además de integrar la conducción administrativa y política de la corporación, el cargo implica una serie de prerrogativas institucionales, desde recursos adicionales, oficinas, secretarias personales; hasta mayor visibilidad en la conducción del debate legislativo.
Pero el problema para Camaño no está en las atribuciones del cargo, sino en la lectura política que se hizo de su voto.
Para buena parte de la centro izquierda, su decisión terminó entregando la conducción de la Cámara a la derecha en un momento clave del nuevo ciclo político.
Es más, desde el PPD y el Frente Amplio se habló derechamente de un quiebre de confianza y de una falta de coherencia con los acuerdos alcanzados previamente entre las fuerzas que habían integrado el oficialismo durante el gobierno anterior.
La mirada desde Ñuble
El episodio también impactó en la política regional. Con la reciente elección del socialista Francisco Crisóstomo como nuevo diputado por Ñuble, la representación parlamentaria del territorio sumó una figura claramente alineada con la centro izquierda.
Sin embargo, el comportamiento de Camaño volvió más difuso ese mapa político.
En términos numéricos, la región pasó de tener cuatro parlamentarios asociados al mundo de la derecha y uno a la centro izquierda, a un escenario en el que el nuevo diputado socialista se incorpora al Congreso, pero en el que el legislador independiente opta por un acuerdo institucional con el bloque opositor al anterior gobierno.
La pregunta que surge entonces es si Ñuble realmente ganó presencia en la centro izquierda o si, en la práctica, la correlación política seguirá siendo similar a la del período pasado.
“Respecto de la actitud del diputado Felipe Camaño, sobre la consecuencia que tiene en su actuar, que ha generado sorpresa y críticas, será él quien deba explicar a su electorado las decisiones que va tomando”, aseveró Crisóstomo.
Las críticas no tardaron en llegar desde los partidos que hasta hace poco integraban el oficialismo.
A nivel regional, el PPD lamentó lo ocurrido y acusó un quiebre de los compromisos políticos que se habían construido para la elección de la mesa de la Cámara. En una declaración pública, la colectividad sostuvo que el diputado por Ñuble (Camaño) no honró el acuerdo suscrito entre las fuerzas de centro izquierda, la Democracia Cristiana y el PDG, lo que a su juicio terminó facilitando la conducción de la corporación por parte de la derecha.
Una postura similar expresó la presidenta regional del Frente Amplio, Francisca Leyton, quien calificó como “inaceptable” lo ocurrido en la votación. La dirigenta sostuvo que la decisión del parlamentario pasó por encima de acuerdos políticos que habían sido construidos previamente entre las fuerzas opositoras al nuevo gobierno, agregando que la ciudadanía espera coherencia y respeto por la palabra empeñada cuando se trata de decisiones que impactan en la conducción del país.
Desde la propia Democracia Cristiana en Ñuble, en tanto, la presidenta regional, Carmen Arias, intentó bajar el tono de la controversia. La dirigenta explicó que, según los antecedentes recabados con integrantes de la bancada, lo ocurrido respondería principalmente a un problema administrativo en la negociación y no necesariamente a un cambio de lineamiento político. En ese sentido, afirmó que la directiva regional esperará la declaración oficial de la bancada demócratacristiana para tener una evaluación completa de lo sucedido.




