Con una ceremonia cargada de simbolismo y reflexión sobre el rol del periodismo en la sociedad contemporánea, realizada junto a la histórica imprenta rotativa del medio de comunicación, Diario La Discusión realizó su tradicional ceremonia de cambio de folio, marcando un nuevo año de publicación ininterrumpida y celebrando sus 156 años de historia como el segundo diario más antiguo del país actualmente en circulación.
El acto no solo inicia a un nuevo ciclo editorial, sino que también fue una instancia para poner en valor el legado histórico, patrimonial y periodístico del medio fundado en febrero de 1870, cuya trayectoria ha estado estrechamente ligada al devenir de Chillán, la Región de Ñuble y el país.
Durante la ceremonia, la gerenta general del diario, Carolina Rosales Durán, destacó el profundo significado que tiene cumplir un nuevo aniversario en tiempos de cambios vertiginosos en el ecosistema informativo.
“Cumplir un año más en el mundo del periodismo no es solo una cifra en el calendario, es el testimonio de miles de historias que, de no ser por estas páginas, se habrían perdido en el tiempo. Hoy celebramos el aniversario 156 de Diario La Discusión, y con ello, reconocemos también la identidad de la Región de Ñuble”, comentó.
Rosales subrayó que “desde nuestros inicios, el compromiso ha sido el mismo: ser el espejo donde la ciudadanía se mira. Hemos sido cronistas de grandes hitos y mensajeros de las necesidades de los más silenciosos. En una era donde la información corre rápido, pero la verdad a veces parece caminar lento, La Discusión se mantiene firme como un faro de ética, profesionalismo y cercanía”, afirmó.
Por su parte, el editor general del medio, Pedro Vicario Barrenechea, puso el acento en los desafíos actuales del periodismo y en la necesidad de sostener principios editoriales sólidos para proyectarse en el tiempo.
“La Discusión cumple estos 156 años de vida con la convicción de que el camino para perdurar en el tiempo es, ante todo, hacer buen periodismo, buscar siempre la verdad, chequear incansablemente los datos en la era de la desinformación, y ejercer la necesaria función de control del poder, aportando a la creación de opinión pública como ejercicio clave en el fortalecimiento de la democracia”, sostuvo.
El editor general relevó además el carácter histórico y patrimonial del diario, destacando su rol como custodio de la memoria colectiva. “Somos guardianes de la historia de Chillán, de Ñuble y del país, en los últimos 156 años. Cada edición es una pieza de ese archivo vivo que permite entender quiénes fuimos, quiénes somos y hacia dónde vamos”, expresó.
En ese contexto, el aniversario fue acompañado del lanzamiento de una edición especial titulada “Las fotografías del fin de siglo”, que rescata parte del archivo fotográfico del diario correspondiente a las décadas de los años ochenta y noventa. Se trata de una selección de imágenes que retratan la vida urbana, social, cultural y cotidiana de la época, y que buscan reconectar a la comunidad con su pasado reciente.
“Es un ejercicio de identidad y nostalgia, donde los chillanejos y ñublensinos podrán reconocerse en el pasado para proyectar su presente y futuro”, explicó Pedro Vicario, destacando el valor del archivo fotográfico como patrimonio documental de la región.
La ceremonia de cambio de folio cerró con un llamado a seguir fortaleciendo el vínculo entre el diario y su comunidad, en un escenario marcado por la transformación digital, pero también por la necesidad permanente de contar con medios confiables, con arraigo territorial y vocación pública.
La Discusión
El diario La Discusión fue fundado el 5 de febrero de 1870 por el abogado Juan Ignacio Montenegro. Hombre de reconocido espíritu público, combinaba su afición por las letras con su desempeño como gerente del Banco Montenegro y Cía. que se levantaba frente a la Plaza de Armas de Chillán, en el mismo lugar que después ocuparía el Cuerpo de Bomberos y que más tarde pasaría a propiedad del Banco del Estado. Esa misma vocación de servicio lo condujo a dar a Chillán un diario más consistente y menos efímero que los que morían a poco de nacer. Gracias su sostenido esfuerzo logró echar a la calle el primer ejemplar de La Discusión el día sábado 5 de febrero de 1870. La editorial de esa primera edición era un elogio a la libre discusión, de lo que se desprende el que Juan Ignacio Montenegro se empeñase, con fervor, por dar a La Discusión el nombre que lleva.

