Ñublense atraviesa uno de sus mejores momentos en la temporada y lo ratificó en la Copa de la Liga. Tras las tres primeras fechas, el cuadro chillanejo se instaló en el primer lugar del Grupo B con 7 puntos, gracias a dos triunfos —ante Universidad Católica (1-0) y Universidad de Concepción (2-0)— y un empate frente a Cobresal (1-1), resultados que reflejan solidez y eficacia en un equipo que ha sabido responder en distintos escenarios.
Pero el calendario no da tregua. Este fin de semana se retoma el Campeonato Nacional y los “diablos rojos” llegan también en alza: marchan terceros con 12 unidades, consolidando una campaña que ilusiona tanto en el torneo local como en la competencia paralela. En ese contexto, Ñublense deberá trasladar su buen presente a Viña del Mar, donde visitará a Everton este sábado 4 de abril, a las 20:00 horas, en el estadio Sausalito, por la octava fecha del certamen.
El encuentro enfrenta a dos elencos que vienen de empatar en sus respectivos compromisos más recientes y que buscarán sumar de a tres para escalar posiciones. Everton rescató una igualdad en su visita a Universidad Católica y, en sus últimos cuatro partidos, registra dos triunfos y dos derrotas, con seis goles a favor y seis en contra. Los ruleteros se ubican en el décimo cuarto lugar con 7 puntos.
Ñublense, en tanto, igualó 2-2 frente a Deportes La Serena en su última presentación liguera. En sus cuatro encuentros más recientes suma tres victorias y una caída, con siete goles convertidos y cuatro recibidos, números que explican su actual tercer puesto en la tabla.
Historial entre ambos
El historial reciente entre ambos muestra cierta paridad, aunque con leve ventaja para los chillanejos: en los últimos cinco duelos se contabiliza un triunfo de Everton, un empate y tres victorias de Ñublense. El último cruce, disputado el 3 de agosto de 2025, terminó con triunfo mínimo para los rojos por 1-0. En medio de la intensa seguidilla de partidos, marcada por viajes y escaso tiempo de recuperación, el técnico Juan José Ribera ha optado por rotar su plantel, especialmente en la Copa de la Liga. La estrategia ha dado resultados: futbolistas que no venían siendo titulares han respondido con buen rendimiento, reafirmando una idea que el entrenador sostiene con convicción. “Más que un once, tenemos un plantel. Somos 25 o 30 jugadores que deben rendir cuando les toque”, ha enfatizado.
Bajo esa lógica, los jóvenes han comenzado a ganar protagonismo. Nombres como Ábalos y Molina no solo han sumado minutos, sino también goles y presencia en el juego, elevando la competencia interna. Ribera no regala espacios, pero premia el rendimiento, convencido de que esa disputa sana es clave para sostener procesos largos y mantener al equipo competitivo en todos los frentes.




