Más de 50.000 personas en la región de Ñuble realizan labores de cuidado de manera permanente, muchas de ellas sin ingresos, con alta carga emocional y sin redes de apoyo. A nivel nacional, esta realidad alcanza a más de un millón de personas, donde el 86% son mujeres y cerca de la mitad no ha recibido remuneración en más de dos años.
Uno de los sellos más relevantes que dejará el actual gobierno será la implementación del sistema Chile Cuida, que busca reconocer, apoyar y acompañar a quienes cumplen labores de cuidado, a través de una red de servicios que incluye atención domiciliaria, credenciales de personas cuidadoras y centros comunitarios especializados.
En Ñuble, el sistema ya opera en 13 comunas, y esta semana se inauguró el tercer Centro Comunitario de Cuidados de la región, el primero en la comuna de Cobquecura donde hay cerca de 200 cuidadoras registradas.
En entrevista con Radio La Discusión, la subsecretaria de Servicios Sociales, Francisca Gallegos, abordó los alcances de esta política pública, el impacto que han tenido los centros Chile Cuida en la vida de las personas cuidadoras, las cifras que revelan la magnitud del problema y los desafíos para consolidar este sistema como una política de Estado con continuidad en el tiempo.
¿En qué consiste el Centro Comunitario de Cuidados que se inauguró en Cobquecura durante esta semana?
En nuestro gobierno hemos venido trabajando desde el inicio en construir un sistema nacional de apoyos y cuidados, denominado Chile Cuida, que busca hacerse cargo de las necesidades que enfrentan las personas cuidadoras y las personas que requieren cuidado. Madres que cuidan a sus hijos, hijas que cuidan a sus padres, entre otras personas.
Acá en la región existirían más de 50.000 personas que estarían realizando estas tareas 24/7, y que antes no tenían reconocimiento, no tenían servicios y tampoco tenían una atención. No se hablaba de cuidados ni en la radio, ni en la discusión política, ni tampoco en la discusión legislativa.
Y lo interesante de todo esto es que al cabo de 4 años, hemos podido ver que hoy hablar de cuidados resulta mucho más natural. Ya no es algo nuevo. Yo me acuerdo la primera vez que tuve una reunión con alcaldes y me decían ¿qué es eso del sistema de cuidados?, ¿para quién va a estar dirigido?, ¿va a ser un jardín infantil, pero para personas mayores?, ¿qué es eso?, ¿quién es cuidador?, ¿qué hace un cuidador?
Hoy yo diría que hay 3 datos concretos que nos permiten hacer un balance. El primero es que ya tenemos un registro de personas cuidadoras consolidadas. Hay más de 240.000 personas que en todo Chile tienen la credencial, que sabemos que representan un porcentaje importante del más de 1.000.000 de personas que en nuestro país estaría realizando tareas de cuidado.
Solo en Ñuble más de 9.000 personas ya tienen su credencial de personas cuidadoras, y eso antes no existía. Hoy las personas cuidadoras con su credencial pueden asistir al Banco del Estado y tener atención preferente, recibir descuentos de la red de empresas Chile Cuida, pero además acceder a nuestros programas.
El segundo avance se visualiza en la red local de apoyos y cuidados. Este era un programa muy valorado, pero que no llegaba a tantas regiones ni tampoco a tantas comunas. En estos momentos podemos contar la buena noticia que acá en Ñuble estamos en 13 comunas, y esperamos que el próximo año se amplíe.
Y además de eso, estamos creando los Centros Chile Cuida, el que se abrió en Cobquecura. ¿Qué es un Centro Chile Cuida? Y aquí quiero que se imaginen una mamá que cuida a su hijo con autismo severo, por ejemplo, que lleva varios años. Nos ha tocado conocer experiencias similares de ese tipo de requerimientos de cuidado y ellas nos cuentan que no pueden asistir a ninguna actividad.
Lo que hacemos en los Centros Chile Cuida es recibirlas con su hijo para prestarle servicios a ella y también a su hijo. Mientras que ella es atendida, ella va a la psicóloga, mientras que su hijo, por ejemplo, participa de un taller de estimulación. Ella participa de un taller para generación de ingresos, mientras que su hijo participa de un taller de juegos con niños y niñas.
El registro, la ampliación de la atención domiciliaria, los centros comunitarios de cuidado, hoy nos permiten ir construyendo esto que nosotros hemos denominado el sistema Chile Cuida.
¿Cómo ha sido la experiencia de los centros ya inaugurados del sistema de apoyo y cuidados Chile Cuida?
A mí me ha tocado recorrer desde el norte de Chile, que fue el primer centro que inauguramos con el Presidente hace más de un año y medio, hasta el extremo austral, en San Gregorio, Torres del Paine, y también cuando hemos venido acá a Portezuelo.
Y lo más impactante es lo que nos dicen las personas cuidadoras. Yo acá recuerdo siempre a una mujer mayor que cuidaba a su mamá, que era aún más mayor, y que decía “yo cuando empecé a cuidar lo hice y lo hago con tanto cariño, pero perdí mi vida. No tenía conexiones, no tenía posibilidades de juntarme con mis amigas, no tenía posibilidades ni siquiera de ir a mis horas médicas. Y el centro es un lugar en el cual habla mi idioma. No tengo que explicarles los dolores, las angustias o frustraciones que implica cuidar. Es un lugar en donde hay una atención personalizada, de tal forma que me permite a mí tener mis horas de psicóloga o psicólogo aseguradas, tener un espacio de conformación de redes.
Esta ayuda permite que el conjunto de personas cuidadoras que asisten al centro también se sitúen en una red de apoyo con el municipio y con el Estado del nivel central. Se cambia la forma de enfrentar los cuidados, que antes era de manera individual y solidaria, y se vuelve ahora un espacio que es compartido, lo que tradicionalmente se dice corresponsabilidad social.
Y a veces usamos estos conceptos tan complejos cuando, en verdad, la experiencia misma cotidiana nos dice que corresponsabilidad no es nada más complejo que una persona que cuida tenga el apoyo del Estado, de su municipio, de su red de amigos y, por cierto, de servicios oportunos que la puedan auxiliar cuando los necesitan.
Y eso, para nosotros, no solamente es un éxito en términos de política pública, sino también de avanzar en un cambio de la forma en que entendemos en nuestro país la gestión de los cuidados.
¿Por qué Chile Cuida es un sistema y no un programa?
Cuando nosotros queríamos educar a nuestros niños, creamos las escuelas, los colegios. Después queríamos profesionales especializados, creamos las universidades, los institutos técnicos. Después también analizamos que era importante que los más chiquititos fueran al jardín y creamos la educación preescolar.
Hoy jardines infantiles, escuelas y colegios, universidades forman el sistema educacional que te acompaña a lo largo de toda la vida. Y nadie duda hoy que la educación es un derecho, que la educación tiene que acompañarte en estos diferentes niveles y que, por cierto, tiene grandes desafíos.
Lo mismo estamos haciendo nosotros, pero en materia de cuidados. Para avanzar en reconocimiento, creamos la credencial de personas cuidadoras, que hoy le permite a todas las personas que la tengan presentarse frente a la sociedad y decir “yo soy cuidadora”.
Creamos también la ampliación de la atención domiciliaria, porque sabemos que hay personas que cuidan que no pueden salir de su casa y que requieren servicios al interior de su hogar, y por tanto vamos con podólogos, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales y asistentes de relevo a los domicilios.
Y además, necesitábamos espacios comunitarios en los que estas personas también puedan compartir, y creamos los centros. Entonces, estos tres servicios van configurando no solamente una prestación o un lugar, sino un conjunto de respuestas para la diversidad de dimensiones que tiene el cuidado.
Usted mencionó que la mayoría de quienes cuidan son mujeres: ¿qué cifras manejan y qué muestran esos datos sobre la realidad del cuidado en Chile?
El 86% de las personas que cuidan son mujeres. El 50% de las personas que cuidan no ha recibido ingreso alguno desde enero de 2023, o sea, más de 24 meses sin recibir remuneración, porque no pueden trabajar.
El 50% de las personas declaran algún síntoma de problemas de salud mental. O sea, los datos son súper contundentes. Y no estamos hablando de unas pocas personas, sino que estamos hablando de más de un millón de personas a lo largo de todo Chile. Es una situación que se presenta en todos los barrios de Chile y en toda la región, en todas las clases sociales.
Y puede ser muy inesperado o algo que de alguna manera ocurre o que tú te lo podías esperar. Aquí uno se plantea ¿por qué no nos hacemos cargo de esto antes? Y bueno, justamente durante este gobierno, al cabo de sus cuatro años, podemos decir con tranquilidad que hemos sentado las bases para tener un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados que tenga diversidad de servicios y que parta por el reconocimiento de las personas cuidadoras.
¿Qué esperan a futuro con Chile Cuida y qué tendría que ocurrir para que no se corte y se consolide como política de Estado?
Yo diría que nosotros tenemos dos expectativas que creemos que van a estar bien encaminadas. La primera es que logremos consolidar la ampliación de los servicios que estamos desarrollando. Esto implica dejar en curso los 100 centros comunitarios que nos propusimos como gobierno y avanzar en la implementación de al menos 215 comunas de la red local de apoyos y cuidados.
Cuando nosotros llegamos estaban en menos de 90 comunas. Hoy hemos triplicado, pero sabemos que eso no es suficiente. Una persona cuidadora, además de estos servicios, requiere habilitación de su vivienda, requiere paraderos con perspectiva de cuidados y, por cierto, requiere ver resuelta su situación económica.
Nosotros esperamos que Chile Cuida sea una política de Estado. Así como Chile Crece Contigo se creó con la Presidenta Bachelet y continuó a lo largo de los siguientes gobiernos, nosotros tenemos la misma expectativa con Chile Cuida. Para eso estamos terminando la institucionalidad que hace que Chile Cuida adquiera una formalización dentro de un cuerpo legal para nuestro país.
Con eso, el siguiente gobierno solamente tiene que tomar la posta y seguir ampliando y fortaleciendo los servicios que nosotros hemos iniciado.
Precisamente las familias nos han dicho “¿qué va a pasar con esto ahora que ustedes se van?” Y les hemos dado la tranquilidad de que ya está la ley de presupuestos que asegura los recursos para este año y que vemos en el Congreso la voluntad de dejar listo y tramitado este proyecto de ley. Queda solamente un pequeño trámite que esperamos que en enero pueda tener lugar, y hasta el momento hemos tenido amplias mayorías en la tramitación, lo que nos pone muy contentos.




