No se cumplieron las expectativas de mejores precios de las cerezas esta temporada 2025-26 en el mercado chino, lo que se expresará en retornos dispares para los productores de Ñuble, donde muchos verán por segundo año consecutivo números rojos.
Lo anterior, según Carlos González Mufdi, presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, es una señal clara de que el súper ciclo de las cerezas se terminó y que los históricos precios que desataron el boom hace una década ya no se repetirán.
Como consecuencia de aquello, explicó el dirigente, en este nuevo escenario de precios sólo sobrevivirán aquellos que apuesten por la calidad y sean más eficientes, particularmente en el manejo de los costos.
Con casi 114 millones de cajas exportadas, la temporada 2025-26 dejó un mal sabor en los productores.
“Nuestra evaluación preliminar de la temporada está en línea con lo proyectado inicialmente de 110 millones de cajas. Llevamos a la fecha 113,8 millones de cajas. Nuestro principal mercado destino es China, que absorbió 98,9 millones de cajas”, detalló Claudia Soler, directora del Comité de Cerezas de Frutas de Chile.
No obstante, la ejecutiva señaló que “China disminuyó su participación de mercado desde 92% a 87%, lo que da cuenta del éxito de la estrategia de diversificación”.
Desde la Federación Gremial Nacional de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), su presidente, Víctor Catán, advirtió que los resultados han sido “bien dispares” y que el sector debe realizar un análisis profundo a mediados de marzo.
“Esto está dado por distintas condiciones: una de ellas es que el Año Nuevo chino se atrasó prácticamente tres semanas y las cosechas se adelantaron 10 días; por lo tanto, la fruta tuvo que esperar o ser consumida con antelación a esta festividad; la segunda es un volumen mayor, pareciera que de China ya conocemos el techo; y un tercer efecto que también hay que analizar es el poder adquisitivo de la población china, que se ha visto un poco deteriorado en el último tiempo”.
Año Nuevo Chino
La celebración del Año Nuevo Chino, que tradicionalmente concentra el mayor consumo de cerezas y la previa se caracteriza por elevados precios, este 2026 comenzó el 17 de febrero, algo más tarde que en años anteriores, lo que habría perjudicado a la fruta que llegó en enero, principalmente de Maule al Norte, y aunque en teoría debió beneficiar a las cerezas que llegaron a fines de enero y en febrero, como la de muchos productores de Ñuble al Sur, en la práctica, ello tampoco ocurrió, comentó González.
“Muchas exportadoras guardaron fruta para llegar para el Año Nuevo Chino y eso significó que llegó harta fruta, y lo más lo más preocupante es que llegó fruta en mal estado. Y los chinos, por su parte, hacen lo que quieren, manejan toda la información y dominan el mercado”, complementó.
El problema adicional esta temporada es que las cosechas se adelantaron, en promedio, diez días, subrayó González, lo que hizo más compleja la situación para las exportadoras frente a este descalce de fechas. “Está asociado a las mayores temperaturas, lo vimos con los arándanos y con otras frutas también”, expresó.
En ese sentido, el timonel de los agricultores de Ñuble criticó la falta de planificación estratégica por parte de las exportadoras en cuanto a los embarques de fruta, pero también disparó contra los productores que no han respetado el acuerdo de palabra de enviar únicamente cerezas de buena calidad y de gran calibre.
“Fue una falla estratégica porque yo considero que la fruta que se cosechó debió haberse enviado y vendido, pero muchas exportadoras no mandaron al tiro porque se confiaron en que, como ocurría siempre, diez días antes del Año Nuevo Chino es cuando se pagan los mejores precios, pero este año eso no pasó. Los primores que salieron del Norte en octubre y noviembre tuvieron precios relativamente buenos y después la cereza empezó a bajar, y si bien tuvo un leve repunte cuando disminuyeron un poco los stocks, después los precios fueron decayendo”, describió González.
Cambio de ciclo
Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), fue lapidario. “Se acabaron los precios de oro como en el pasado (…) Hoy día es un negocio mucho más estrecho y hay que ser muy eficientes. Tenemos un tremendo desafío como país de exportar un producto más homogéneo en calidad y condición”, aseveró el líder gremial, instando a la “coordinación para abordar los distintos mercados”.
“Noventa y ocho millones de cajas de cerezas a China es una sobreoferta; por lo tanto, tenemos el desafío de ampliar el portafolio de mercado, penetrar Europa y América Latina y poner un poco más de fruta en Estados Unidos”, sentenció.
Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), a nivel nacional existirían 77.765 hectáreas de cerezos plantados, un 16,4% del total de la superficie de especies frutícolas. Hace 10 años se registraban 24.498 hectáreas en todo el país.
En Ñuble, en tanto, existen 3.062 hectáreas de cerezos (Catastro Frutícola 2024), lo que representa el 4,01% del total nacional. En 2016 existían 1.299 hectáreas.
Corresponde al segundo rubro frutícola de la región, después del avellano europeo, pero desde la perspectiva de la generación de empleos, es el más importante. Por latitud, clima y variedades, las cosechas en esta zona comienzan en la segunda quincena de noviembre y se extienden durante diciembre.
Durante el auge, los retornos alcanzaron rentabilidades cercanas a US$40.000 por hectárea en la zona central. Hoy rondan los US$8.000. Incluso, el precio también se ajustó desde niveles de US$3-6 por kilo a un rango estimado de US$1,50-2,50 por kilo.
Para Carlos González, se trata de un cambio de ciclo. “Se terminó el boom y ahora la cereza es una industria competitiva donde sobrevivirán los que apuesten por la calidad y por la eficiencia”.
En esa misma línea, el líder de la SNA, Antonio Walker, advirtió que no todas las plantaciones sobrevivirán, huertos de bajo rendimiento, portainjertos deficientes o zonas poco aptas deberán salir del negocio. “Como gremio y como país, vamos a tener que sentarnos a hacer las correcciones. Lo que es claro es que el ajuste viene, y más temprano que tarde”, dijo.
Según planteó Carlos González, “se juntan dos años malos, por lo que yo creo que se viene un terremoto financiero no menor, cereceros que el año pasado quedaron tambaleando, yo creo que este es el golpe de gracia. Pienso que los que se van a salvar el año, al menos recuperar los costos, van a ser los que sacaron una muy buena producción -sobre 12 toneladas- y mandaron fruta de muy buena calidad. Pero el que sacó menos de 10-12 toneladas y no sacó muy buena calidad, perdió”.
Desafíos
Con un precio promedio para las cerezas de Ñuble en torno a US$1,70-1,80 por kilo, el dirigente regional insistió en que una producción menor a 12 toneladas significa un costo por kilo más alto. “Creo que algunos van a lograr vender a US$2,00-2,20 por kilo, pero con una muy buena fruta y esos se van a salvar, incluso les va a quedar plata en el bolsillo, porque hay productores eficientes con más de 12 toneladas por hectárea y con muy buena calidad que tienen costos entre $1,20 y $1,50, entonces, a ellos les puede quedar entre 50 y 70 centavos por kilo, que le va a salvar el negocio”.
“No va a ser lo que era antes- continuó-, porque ese mismo productor, con los precios antes, facturaba US$80 mil. Eso demuestra como el negocio ha ido decayendo”.
Subrayó que “los bajos precios se deben a tres factores: mucha producción de cerezas, pronto no nos vamos a dar cuenta cuando estemos hablando de 200 millones de cajas, de hecho, el próximo año, si las condiciones climáticas se dan, vamos a hablar de 150 millones de cajas, y hay muchos huertos que están entrando en producción. En segundo lugar, los chinos ya están viendo frutas alternativas, a pesar del simbolismo de la cereza. Y tercero, los chinos ya no tienen el poder adquisitivo que tenían antes, porque China ya no crece a las mismas tasas de hace unos años”.
“Mi análisis final es que la cereza ya dejó de ser el boom -declaró González-. La cereza va a ser un cultivo para productores de buen rendimiento, de muy buena calidad, que manejen muy bien los costos para que, con suerte, le puedan quedar 70 centavos de dólar por kilo”.
Para ello, también planteó “arrancar las variedades que son poco rentables, quedarse con los huertos que sean productivos, independiente de la variedad. Yo creo que en Chile, para que este negocio se arregle, hay que arrancar, por lo menos, 30 mil hectáreas; y así bajar a 80 millones de cajas”.



