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Foco en la ruralidad

Mauricio Ulloa

No es un misterio que la población rural de Ñuble, como la de otras regiones, históricamente ha mantenido importantes brechas con los habitantes de las ciudades, en ámbitos como ingresos, conectividad y acceso a servicios, como educación, salud, electricidad, agua potable y alcantarillado, entre otros. De hecho, los fuertes flujos de migración campo-ciudad que se observaron en el siglo 20, en toda la zona central de Chile, dieron cuenta de un proceso socioeconómico que privilegió el crecimiento de las ciudades a partir del desarrollo industrial, primero, y de los servicios, después, en desmedro de las zonas rurales.

La gente del campo, vinculada principalmente al agro, ha sido testigo durante décadas de esa inequidad, que aumentó las brechas a un nivel exponencial, y que, sumado a la pérdida de competitividad de los cultivos tradicionales, el desarrollo de la agricultura y el uso de suelo agrícola para otros fines, como el boom forestal o el auge de las parcelaciones, fueron empujando con cada vez más fuerza a la población rural a emigrar hacia las ciudades.

Basta con recorrer las comunas de la región para advertir que la escasez de oportunidades laborales y de educación han despojado a pueblos enteros de su población joven, lo que, en la práctica, es un círculo vicioso que perpetúa la pobreza y el aislamiento, pues desde el punto de vista de las políticas públicas, es mucho menos rentable socialmente invertir en zonas con menor densidad poblacional, pero, por otro lado, si no se ejecutan inversiones públicas es muy difícil apalancar inversiones privadas que generen crecimiento y empleos.

Tal abandono ha hecho que la ruralidad sea un argumento usado comúnmente para explicar los altos índices de pobreza y subdesarrollo de Ñuble, lo que, si bien da cuenta de una lamentable realidad, también representa una oportunidad de desarrollo y crecimiento económico. Pero para ello hay que cambiar la mirada, elevar el nivel del debate e incorporar propuestas novedosas y enfoques inteligentes e integrales para impulsar el desarrollo rural de la Región de Ñuble con un sentido de equidad territorial.

Incentivos para potenciar áreas geográficas estratégicas, mejorar la infraestructura e incorporar nuevas tecnologías para aumentar la competitividad, contar con una masa crítica de profesionales y técnicos que sean capaces de aportar a ese desafío, y mejorar la aplicación y focalización de las políticas públicas, son parte de las coincidencias del mundo académico y gremial que deberían ser tomadas en cuenta por las futuras autoridades para hacer despegar los territorios rurales y brindar a sus habitantes, sobre todo, los más jóvenes, la oportunidad de quedarse en la tierra que los vio nacer.

Ñuble tiene la oportunidad histórica de cambiar la perspectiva sobre la ruralidad, transformándola en un factor de desarrollo económico, cultural y social, acortando las brechas con el mundo urbano y fortaleciendo su identidad y tradiciones, de manera que en un futuro no tan lejano sea sinónimo ya no de retraso, sino de la prosperidad de la región.

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