Explosión en autopista
Señor Director:
Comparto con usted mis apreciaciones respecto de la tragedia recién ocurrida en Renca y las reflexiones que de ella se desprenden. Las tragedias como la ocurrida en Renca dejan al descubierto la capacidad del sistema de emergencias para actuar adecuadamente y también las grandes deficiencias de éste como de la sociedad en general, para prevenir siniestros y proteger a la población.
De poco sirven las vocerías de autoridades de turno para referirse al trabajo coordinado de las instituciones, cuando hay víctimas fatales, lesionados y demás consecuencias asociadas. Lo cierto es que en todas las rutas nacionales, incluyendo calles y vías menores, transitan a diario vehículos con materiales peligrosos en forma descontrolada (por ejemplo repartidores de gas licuado a domicilio), con los potenciales riesgos que ello implica.
Decía la escritora y ex primera dama de EE.UU., Eleonor Roosevelt, “aprende de los errores ajenos, no vivirás lo suficiente para hacerlos todos, tú mismo”. La cita es válida para referirse a siniestros con sustancias peligrosas, cuyas consecuencias son siempre trágicas y nefastas para el medioambiente y comunidad, existiendo diversas experiencias como referencia para ser replicadas con éxito.
Que no quede como un “accidente fortuito y aislado”; los siniestros no ocurren por casualidades, sino por causalidades que deben ser determinadas. Deben generarse los aprendizajes, controles, adaptaciones a la normativa, regulaciones en el tránsito de tales vehículos, capacitaciones a los equipos de emergencia para prevenirlos y/o estar mejor preparados ante su ocurrencia.
José Luis Ojeda A.
Ingeniero en tránsito y transportes



