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Energía limpia: oportunidad para Ñuble

Las cifras de generación eléctrica correspondientes a enero de 2026 entregan una señal potente sobre el camino que está recorriendo la matriz energética de Ñuble. De los 72.451 MWh generados en la región durante ese mes, el 89,1% provino de fuentes renovables, principalmente parques fotovoltaicos y centrales hidroeléctricas. Se trata de un porcentaje histórico que refleja un cambio estructural: la energía limpia ya no es una promesa futura, sino una realidad concreta en el territorio.

El dato es aún más relevante si se considera que la generación a partir de estas fuentes alcanzó los 64.520 MWh, una de las más altas desde que existen registros. Este crecimiento sostenido confirma que Ñuble se está consolidando como un polo emergente de energías renovables en el país, de la mano de la entrada en operación de nuevos parques solares y de los proyectos eólicos que comienzan a tomar forma en la región. En paralelo, la participación de las fuentes térmicas se ha reducido a apenas un 10,9% del total, marcando su nivel más bajo en la historia reciente.

Junto con este avance surge también un desafío evidente: cómo aprovechar de mejor manera la energía renovable que se genera durante el día y que, muchas veces, no puede ser utilizada en su totalidad por las características del sistema eléctrico. Allí radica la importancia de proyectos de almacenamiento como el recientemente aprobado “Sistema de almacenamiento de energía BESS y Línea de transmisión El Destello”, que se emplazará en la comuna de San Carlos.

La iniciativa, que contempla una inversión cercana a los 20 millones de dólares, permitirá almacenar energía en horarios de baja demanda para luego inyectarla al sistema en los momentos de mayor consumo, especialmente durante la tarde y la noche. Con una capacidad de 130,26 MWh, este centro de baterías será el primero de su tipo en la región y representa un paso clave para dotar de mayor estabilidad y eficiencia a la red eléctrica.

No es casualidad que este tipo de proyectos esté viviendo un verdadero auge en Chile durante los últimos años. La expansión acelerada de las energías renovables ha hecho evidente la necesidad de contar con sistemas de almacenamiento que permitan equilibrar la generación y la demanda. El proyecto aprobado en Ñuble no solo fortalece la infraestructura energética regional, sino que también contribuye al proceso de descarbonización del sistema eléctrico nacional.

El panorama indica que esta tendencia continuará profundizándose. Actualmente existen otros siete proyectos de baterías en distintas etapas de evaluación ambiental en la región, a lo que se suma el crecimiento constante de parques fotovoltaicos y la futura entrada en operación de los primeros complejos eólicos de gran escala. Todo ello configura un escenario en el que Ñuble podría transformarse en un actor relevante dentro del mapa energético del país.

El desafío será acompañar este crecimiento con una planificación adecuada y con una visión estratégica que permita convertir este potencial en desarrollo para el territorio. La transición energética no solo implica producir electricidad limpia; también supone generar empleo, atraer inversión y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.

Las cifras de enero muestran que el camino se está trazando. Ahora corresponde consolidarlo, asegurando que la expansión de las energías renovables y de las tecnologías de almacenamiento continúe avanzando con decisión. Ñuble tiene hoy una oportunidad histórica para situarse en la vanguardia de la nueva matriz energética chilena. Aprovecharla depende de que el impulso actual no se detenga.

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