Señor Director:
Emprender nunca ha sido un camino fácil. Está lleno de obstáculos, y puede tomar años para que el proceso sea exitoso. El estudio Radar Emprendedor reveló además que más de la mitad de los encuestados considera que la situación económica del país es mala para emprender. Y según otro reporte la intención de emprender cayó a su menor nivel en más de una década. No muy prometedor el escenario. Sin embargo, quienes optan por este camino son en su mayoría perseverantes y apasionados. Hay que tener agallas, habilidades y fuerza, para mantenerse en pie en un sendero lleno de obstáculos. Además, hay que aplicar un concepto interesante que abordaremos en estas líneas.
Según cifras del INE hay más de 2 millones de emprendedores en Chile, lo que equivale a casi el 25% de los ocupados en el país. Esta realidad de los emprendimientos también existe en las empresas familiares, donde muchas veces quienes optan por este camino enfrentan estas adversidades, intentando traer ideas novedosas y atractivas, y que puedan ser valoradas dentro de la familia empresaria.
Emprender nace de la vocación de innovación, donde principalmente se crean oportunidades. Dentro de las empresas familiares, el objetivo de emprender se basa en apalancar los recursos que ya existen, y cuentan ya con recursos que derivan del patrimonio y el legado familiar. Para que esté emprendimiento sea exitoso debe tener una huella familiar. Es necesario involucrar a los sucesores y la nueva generación, para que no sea solo un negocio temporal, que en el mejor de los casos solo deje una herencia.
¿Qué se requiere para tener un emprendimiento exitoso?. Si bien no existe una fórmula como tal, podemos tomar en cuenta la metodología implementada por la profesora de Darden Business School, Saras Sarasvathy, quien plantea el Effectuation. Es una disciplina innovadora que plantea cómo actuar ante las contingencias que pueden surgir en medio del camino. Es una lógica para tomar decisiones en medio de la incertidumbre, que nunca está ajena a un negocio inserto en un mundo cambiante.
Esta metodología entrega perspectivas para aprovechar lo incierto. Sus ejes son potenciar la creatividad, asociatividad y flexibilidad en los escenarios de incertidumbre. Y si bien muchos emprendedores no conocen este concepto, muchos lo aplican sin saberlo. Y el concepto puede resultar aún más efectivo dentro de emprendedores de empresas familiares, ya que en la familia radican los recursos estratégicos propios que derivan de la propiedad e influencia familiar.
Es un concepto que debiera entonces ser aplicado a la hora de emprender, para poder navegar en las siempre complejas aguas del emprendimiento, porque emprender no es solo tener una idea ingeniosa, sino que es mirar desde otro punto de vista los problemas actuales, en búsqueda de soluciones novedosas pensando en el largo plazo.
María Pía Bartolomé, gerente de proyectos de Proteus




