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Desobediencia vial

Señor Director:

En Chile, las escenas de desobediencia vial son cada vez más comunes. Es alarmante ver cómo se normalizan conductas como saltarse semáforos, ignorar señales de tránsito o manipular el teléfono mientras se conduce. Esta última, sancionada específicamente por la Ley No Chat, no solo es una infracción gravísima, sino también una de las principales causas de distracción al volante, poniendo en peligro la vida de todos en las calles.

El impacto de estas conductas es devastador. A pesar de las campañas de concienciación, los siniestros viales siguen cobrando vidas y dejando lesionados. En 2023, el Anuario Estadístico de Carabineros reportó 32.329 siniestros por conducción no atenta, una cifra alarmante que podría aumentar en las estadísticas de 2024. Cada cifra es una historia de pérdida y dolor que podría haberse evitado con mayor responsabilidad.

Tal como explicamos hace algunos días en nuestra columna de Radio Cooperativa, el verdadero cambio radica en adoptar conductas viales protectoras en los traslados. Ya sea al conducir un automóvil, una motocicleta, bicicleta o incluso un bus, cada conductor tiene el deber de actuar con responsabilidad y cuidado, protegiendo no solo su vida, sino también la de quienes comparten las vías. La empatía al volante no debería ser la excepción, sino la norma de nuestro día a día.

A menudo olvidamos que todos somos peatones en algún momento del día. Respetar las normas no solo es una obligación legal, sino un acto de humanidad. Al ceder el paso o cumplir con las señales de tránsito, protegemos vidas y fomentamos un ambiente vial más seguro.

Para cambiar esta realidad, necesitamos reconstruir nuestra cultura vial desde sus cimientos. Es urgente combatir el individualismo, la indiferencia y la falta de conciencia colectiva que predominan en nuestras calles. El sentimiento de impunidad, favorecido por una fiscalización insuficiente, solo perpetúa el problema.

En este sentido, la solución comienza con la educación vial desde temprana edad. Inculcar valores como el respeto, la tolerancia y la empatía puede marcar la diferencia entre llegar sano y salvo a casa o protagonizar una tragedia. Este cambio debe nacer de las personas, más allá de las normas, multas o controles.

Construyamos juntos un tránsito más seguro y humano. Cada decisión responsable en la vía es un paso hacia una sociedad que prioriza la vida y el bienestar colectivo. No dejemos que la indiferencia sea más fuerte que nuestra capacidad de cuidarnos mutuamente.

Claudia Rodríguez T.

Directora y fundadora de No Chat

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