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Cuando la conversación no es política, sino valórica

Cuando la conversación no es política, sino valórica

Señor Director:

En este año electoral, muchas organizaciones se preguntan cómo conversar sin quebrarse. Pero tal vez la pregunta esté mal formulada. Las empresas no son foros políticos; son comunidades donde los valores corporativos marcan la verdadera agenda política: la del comportamiento, no la del voto.

En ese marco, la opinión política pertenece al ámbito personal y merece respeto, pero no define la cultura. Lo que realmente la define son los acuerdos éticos que sostienen la convivencia y permiten que las diferencias sumen, no dividan (Principios Rectores de la ONU – UNGPs).

Conversar dentro de una organización no debería tratarse de persuadir, sino de escuchar sin dividir. Porque cuando las conversaciones se anclan en valores compartidos, incluso las diferencias se transforman en aprendizaje.

No se trata de evitar la política, sino de distinguir los territorios: la política personal se ejerce en el voto; la organizacional, en la manera de relacionarnos. En tiempos polarizados, sostener esa diferencia no es neutralidad: es madurez institucional.

Daniella Perinetti

Gerente de innovación y Desarrollo Dinámicas Humanas y DHumanLab

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