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Cuando el orden se hacía a pie: la policía olvidada del Chillán previo a Carabineros

Carlos Dorlhiac

Dos policías sostienen a un hombre en plena calle. No hay patrullas, ni radios, ni protocolos visibles. Solo presencia, fuerza y calle. La escena, captada en 1920 por Carlos Dorlhiac Sabourin, no solo retrata un procedimiento policial, sino una época completa en la historia del orden público en Chillán.

Las postales que dejó Dorlhiac (dibujante, pintor y fotógrafo franco-chileno) permiten asomarse al Chillán profundo de comienzos del siglo XX. Su obra capturó con detalle la vida cotidiana, desde el antiguo mercado hasta los juegos infantiles en las calles. Sin embargo, esta imagen, donde dos agentes de la entonces Policía Fiscal trasladan a un hombre aparentemente en estado de ebriedad, ha quedado especialmente grabada en la memoria local.

Se trata de un Chillán previo al terremoto de 1939, cuando la ciudad aún conservaba una fisonomía distinta y el control del orden público se ejercía de manera directa, visible y cotidiana.

Antes de la creación de Carabineros de Chile en 1927, el resguardo del orden en la ciudad estaba en manos de distintas formas de organización. Uno de los primeros antecedentes se remonta a mediados del siglo XIX, cuando tras el terremoto de Concepción de 1835 y el posterior traslado de la ciudad, se hizo necesario establecer mecanismos de vigilancia a través de los llamados Cuerpos de Serenos, tal como lo explica la historiadora Alejandra Araya en su libro “Ociosos, vagabundos y malentretenidos en el Chile Colonial”.

Sin embargo, el sistema de serenos resultaba limitado frente a una ciudad en crecimiento. Por esto, durante el gobierno de Manuel Bulnes (1841-1851), el “Cuerpo de Serenos” (vigilantes nocturnos) fue reestructurado y formalizado para asegurar el orden público. En 1850, bajo su administración, se precipitó la fusión de los serenos con los vigilantes, creando la “Brigada de Policía”, una institución que operaba las 24 horas del día.

“Antes de 1927 no existía una policía unificada como la conocemos hoy. En ciudades como Chillán operaban distintas formas de vigilancia, como los serenos y luego la Policía Fiscal, que respondían a necesidades muy concretas de control del espacio urbano”, explican desde el Museo de Carabineros.

A diferencia de los serenos, la Policía Fiscal tenía una presencia más activa en la vida diaria. Sus agentes intervenían en situaciones de ebriedad, riñas y alteraciones del orden público, reflejando una forma de control estrechamente ligada a la calle.

Es en este contexto donde la fotografía de 1920 cobra especial relevancia. Más que un registro policial, la imagen funciona como un documento social que permite observar cómo se ejercía la autoridad en una ciudad aún en proceso de modernización.

La escena también da cuenta de las limitaciones de un sistema fragmentado, con escasos recursos y sin una estructura nacional consolidada, donde la presencia física del agente era el principal instrumento de control.

Este escenario cambiaría de manera decisiva en 1927, cuando bajo el gobierno del general Carlos Ibáñez del Campo se creó Carabineros de Chile, unificando las distintas policías existentes en una sola institución de carácter nacional.

“La creación de Carabineros responde a la necesidad de profesionalizar y organizar un sistema que hasta entonces era disperso”, agregan desde la misma institución.

Con ello, el país avanzó hacia una estructura más centralizada y organizada, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia del orden público.

A casi un siglo de ese proceso, la imagen captada por Dorlhiac en 1920 vuelve a cobrar vigencia, no solo como registro visual, sino como testimonio de una época en que la seguridad en Chillán se construía desde la cercanía, la precariedad y la presencia directa en las calles.

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