Las recientes medidas del Gobierno chileno para reforzar la frontera norte generaron reacciones en la región, luego del inicio de las obras del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, que contempla la construcción de zanjas, muros y otras barreras físicas para frenar la migración irregular.
El presidente transitorio de Perú, José María Balcázar, abordó la iniciativa y, si bien señaló que se trata de una decisión soberana de Chile, advirtió sobre los riesgos de replicar experiencias históricas fallidas. En ese sentido, llamó a evitar comparaciones con el Muro de Berlín, indicando que ese tipo de medidas terminó siendo un “fracaso” tras su caída en 1989.
En la misma línea crítica, el expresidente de Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, calificó la iniciativa como un “gesto hostil” hacia su país y una señal de “enemistad” en las relaciones bilaterales. Además, cuestionó los anuncios del Ejecutivo chileno respecto a eventuales deportaciones de migrantes, especialmente venezolanos, calificándolos como un trato inadecuado hacia personas que han huido de la crisis en su país.
Las declaraciones se producen luego de que el presidente de Chile, José Antonio Kast, diera inicio a la construcción de una zanja de aproximadamente 30 kilómetros en la frontera con Perú, como parte de una estrategia más amplia de control territorial.
El mandatario ha enfatizado que la medida no se limita a una obra física, sino que forma parte de un sistema integral que incluirá muros de hasta cinco metros de altura, cercos electrificados, torres de vigilancia y tecnología como radares térmicos.




