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Conflicto con la concesionaria de la Ruta 5 enciende alarmas en Ñuble

Preocupación a nivel local está generando la controversia entre el MOP y la empresa china CRCC, a cargo de la segunda concesión de la Ruta 5 tramo Talca-Chillán, debido a los retrasos que este conflicto tendrá en la ejecución de obras clave para la región, como las terceras pistas entre San Carlos y Chillán, los nuevos accesos a la capital regional y la caletera en Chillán Viejo.

El MOP adjudicó en 2021 la concesión a China Railway Construction Corporation, grupo controlado por el estado chino y una de las constructoras más grandes del mundo. Pero fue en 2025 que los conflictos comenzaron. El año pasado, el MOP aplicó multas por cerca de US$ 450 mil, lo que habría llevado a la constructora a entrar en incumplimiento. Las sanciones obedecieron a causas como bajos niveles de mantención, retrasos en gestiones administrativas e incumplimiento de plazos, entre otras. Además, en octubre de 2025 la concesionaria no concretó el pago de US$78 millones por concepto de infraestructura existente, lo que llevó al MOP a hacer efectivas las boletas de garantía de construcción y explotación, por casi US$37 millones.

Así las cosas, en enero recién pasado, CRCC ingresó una discrepancia al Panel Técnico de Concesiones del MOP, por retrasos en la revisión de la ingeniería y solicitudes de modificación de obras en el proyecto. Según la empresa, estos elementos la obligaron a postergar el inicio de los trabajos hasta marzo de 2027, cuando originalmente estaba fijado para enero de 2025.

La gigante china detalla en el escrito que, “en ausencia de certezas, el proyecto no resulta viable (…) por las indefiniciones existentes ha resultado imposible de financiar”. Además, aseguró que tiene derecho a la compensación de sobrecostos de construcción por la suma de UF 3.137.524 (US$ 144 millones).

Sin embargo, según consignó DF, el MOP respondió, el 18 de febrero, que la concesionaria “ha incurrido en incumplimientos graves y reiterados en materias constructivas, operacionales, financieras y en deberes contractuales esenciales como la conservación de la autopista”.

En el texto, el MOP afirmó que CRCC se adjudicó el proyecto presentando una oferta “altamente competitiva”, incluso superando a la española Sacyr, que tiene más de 25 años de experiencia en la industria concesional del país. Ello, agregó el Ministerio, responde a una estrategia de penetración de mercado “legítima”, pero que “supone asumir íntegramente los riesgos económicos y técnicos inherentes a la propuesta formulada y asumir la responsabilidad de conocer la normativa aplicable en nuestro país al sistema de concesiones”.

Con esto, negó que los montos exigidos por CRCC fueran sobrecostos: “El desarrollo normal de la ingeniería no constituye una prestación extraordinaria ni una obra adicional, se trata de una obligación esencial de la concesionaria, cuyo diseño, planificación técnica y estructuración financiera debieron ser incorporados en el modelo económico ofertado”.

Bajo este argumento, el MOP declaró que la discrepancia “desconoce los principios estructurales del sistema”, en particular, el principio de riesgo y ventura de la concesionaria “conforme al cual la ejecución de las obras, su financiamiento y la explotación del proyecto se desarrollan a entero riesgo de la empresa”. Por todo esto, solicitó rechazar la solicitud de CRCC.

Impacto en Ñuble

Ricardo Salman, presidente de CorÑuble, recalcó “la enorme relevancia que tiene para nuestra región. Se trata de una de las obras de infraestructura más importantes para el centro sur de Chile”.

“Para nuestra región, esta autopista no es solo una vía de conexión: es una plataforma estratégica para consolidar el desarrollo logístico como un sector en sí mismo, con identidad y proyección propia. Ñuble tiene condiciones naturales y productivas que exigen infraestructura moderna y eficiente. El fortalecimiento de la Ruta 5 impacta directamente en el sector agrícola, en el turismo con alto potencial de crecimiento, y en actividades tradicionales como la construcción y el comercio. Además, genera empleo en su etapa de ejecución y mejora la competitividad regional en el largo plazo”, argumentó.

“Por lo mismo -continuó Salman-, creemos fundamental agotar todas las instancias técnicas e institucionales para que esta obra se materialice y no se vea expuesta a una eventual terminación anticipada que implique volver a licitar, con los consiguientes retrasos. Sabemos que en proyectos de esta envergadura pueden surgir ajustes derivados del desarrollo de la ingeniería definitiva, lo que debe analizarse con rigor y responsabilidad. También es importante esclarecer oportunamente cualquier demora o diferencia que haya afectado el avance del proyecto”.

En ese sentido, el presidente de Corñuble manifestó que “hacemos un llamado a las partes involucradas y a las autoridades del nuevo gobierno a priorizar esta controversia y encauzar soluciones que resguarden el interés público, el empleo y el desarrollo de Ñuble. La región necesita certezas y visión de futuro. Esta obra debe concretarse”.

Por su parte, Rodrigo Riquelme, encargado de la OMIL, de Chillán Viejo, quien ha seguido de cerca el proceso, subrayó que las obras contempladas en Chillán Viejo, en el marco de la concesión, son fundamentales para potenciar el desarrollo logístico e industrial de la comuna, como la caletera en el costado poniente, por ejemplo.

“Necesitamos inversión pública, porque tiene un efecto multiplicador en la inversión privada. Si se retrasan obras que se van a ejecutar acá, sentimos el retraso en distintas dimensiones, porque se posterga la contratación de mano de obra y porque se posterga el desarrollo de estas obras que son estratégicas para potenciar nuestro polo industrial”, sostuvo.

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