Tras dos exitosas exhibiciones, en San Carlos y Chillán, respectivamente, el documental “Naturaleza y Tradiciones: borde costero de Ñuble” culminó su itinerancia en Cobquecura, un hito para los realizadores, pues fue allí donde se rodó la mayoría de su contenido, además de Buchupureo y Coelemu.
La flora y fauna características de esta zona sufren un enorme riesgo y fue la motivación que dio origen a este trabajo audiovisual, financiado a través del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart), ámbito regional de financiamiento, convocatoria 2025.
Sus imágenes han conmovido al público, así como también a los protagonistas de este trabajo, como el biólogo marino Eduardo Pedrero.
“En los años ´80 se formó una agrupación, que consolidó el cura párroco Andrés Lacalle. Con él, más la autoridad local, hacen el trabajo de nombrar a Cobquecura como santuario de la naturaleza, especialmente por la Iglesia de Piedra, donde habían encontrado algunos vestigios de ceremonias de los pueblos ancestrales. Hoy en día, vemos que la comunidad también se involucra en el rescate y protección del lobo marino y se va transmitiendo año tras año”, destaca Pedrero.
Agrega que en esta zona hay humedales como el de la Desembocadura del Río Itata, el del Río Colmuyao y el humedal urbano Río Taucú. Son sitios que generan especial preocupación.
“En un momento, puede verse presionado un humedal por turistas, por vehículos de paso o por cualquier actividad humana, y todas esas aves e insectos pueden moverse un par de kilómetros. La intención ahora es empezar a generar un área más de protección de esta zona, tanto en playa como en mar, incorporando esta zona de humedales. Tengo entendido que en eso se está trabajando”, comenta.
Otra de las fuentes importantes de este documental fue el pescador Fernando Moraga, quien ha encontrado en estas aguas el sustento para su oficio.
“Yo me vine para acá, porque aquí es mejor el mar y hay más playa. En otras partes está saliendo pura hembra no más y la jaiba hembra no nos conviene sacarla a nosotros, porque mataríamos la crianza. Por eso uno tiene que buscar dónde hay jaiba macho y así seguir cuidando el producto. Si no lo cuidamos nosotros, nadie lo va a hacer. Todo depende de nosotros mismos”, reconoce. Cada día, Moraga se acompaña de su hijo Patricio en las labores.
Por su parte, Hans Fuentes fue otro de los entrevistados que aparecen en la cinta y le dan carne a un relato como voz de alerta, que clama por el cuidado del borde costero.




