Conductores y usuarios del transporte público en Chillán han manifestado su malestar ante la congestión vehicular y demoras que se producen en diferentes sectores de la ciudad, debido a la mala sincronización de los semáforos.
“En nuestra ciudad parece que los semáforos compiten entre sí, pero para ver quién se pone en rojo primero. Basta avanzar una cuadra para volver a detenerse”, cuestionó Roxana González Vásquez. A su juicio, esto provoca “tacos innecesarios, más contaminación y conductores cada vez más frustrados. Sincronizar los semáforos no es un lujo futurista, es sentido común, y de paso, nos ahorraría tiempo, bencina y paciencia”.
Una preocupación similar expresó Diego Macuada Aburto, estudiante de Psicología de la Universidad del Bío-Bío, quien puso el foco en el impacto que esta situación tiene en quienes dependen del transporte público. En particular, advirtió sobre la intersección de Chacabuco con Andrés Bello, a la que calificó como un “embudo insalvable”.
“Los buses quedan retenidos por ciclos de luz roja que parecen eternos, lo que se traduce en retrasos sistemáticos para llegar a clases, evaluaciones o prácticas profesionales. Para un estudiante, 10 o 15 minutos de retraso acumulados en un solo semáforo no son un detalle menor; es la diferencia entre entrar a un certamen a tiempo o quedar fuera del aula. Además, la congestión que se genera en el sector aumenta la sensación de inseguridad y el hacinamiento dentro de las máquinas, afectando nuestra calidad de vida antes de empezar la jornada académica”, explicó.
El estudiante solicitó a las autoridades municipales y de transporte realizar una sincronización eficiente del semáforo para beneficiar el flujo vehicular.
Por su parte, Héctor Antonio Figueroa Salazar, advirtió problemas en el acceso a la ciudad desde el camino a Pinto, específicamente pasado el Puente El Saque.
“Hace dos semanas disminuyeron el tiempo de la luz verde de 47 a 32 segundos provocando una gran congestión vehicular en horarios punta, con tiempos de espera de 20 a 25 minutos. Solo con aumentar el tiempo de la luz verde al flujo que entra a Chillán se soluciona el problema de esta intersección”, dijo.
En el concejo municipal este tema también fue abordado por el concejal Yerson Soto, quien señaló que en el semáforo del paso nivel con avenida Brasil se están generando tacos extensos, pero también advirtió que la gran cantidad de vehículos detenidos podría generar problemas a la estructura.
“Hace 6 meses atrás no había tacos sobre el paso nivel con avenida Brasil, hoy día hay tacos. Los automovilistas nos dicen que el semáforo está durando menos (la luz verde) para la bajada, esto genera tacos y lo que más me preocupa es que genera un peso excesivo en el paso nivel que no tenemos contemplado, y obviamente el constructor hace 50 años no tenía contemplado para esa obra, entonces no vaya a ser que se nos genere un problema mayor por sobrecargar un paso nivel que estaba pensado solamente para el flujo y no para el estacionamiento de vehículos constante”, expuso.
Monitoreo y ajustes
Tras consultas realizadas por LA DISCUSIÓN, la Seremi de Transportes informó que, a través de la Unidad Operativa de Control de Tránsito, se realizan monitoreos y ajustes operacionales en terreno en distintos puntos de la ciudad, especialmente en aquellas intersecciones que presentan mayores niveles de congestión.
“En el caso de los puntos señalados, se han efectuado ajustes en horarios punta; sin embargo, en ciertos períodos la demanda vehicular supera la capacidad de la intersección, particularmente por la cercanía a establecimientos educacionales, que concentran una alta cantidad de viajes en un mismo horario”, explicaron.
“Asimismo, es importante considerar que la operación semafórica no solo busca dar fluidez al tránsito vehicular, sino también resguardar la seguridad de todos los usuarios, incluyendo peatones, ciclistas y automovilistas. Por ello, cualquier modificación en los tiempos de semáforo debe evaluarse técnicamente, equilibrando seguridad y operación”.




