Un total de 14 incendios forestales originados por causas naturales, específicamente por tormentas eléctricas, se han registrado hasta ahora en la Región de Ñuble durante el período 2025-2026.
La información fue entregada por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), donde indicaron que la cifra contrasta con lo ocurrido en la temporada 2024-2025, cuando no se reportaron incendios asociados a este tipo de fenómeno denominado tormenta seca, lo que ha llamado la atención de especialistas y autoridades forestales.
“Siempre teníamos uno o dos al año, hoy día no. Hoy día tuvimos, en el valle y también en la cordillera, o sea, hubo incendios en Coelemu producto un rayo, en Quillón, Pinto y San Fabián. Entonces, también hoy día es otra condicionante que no hemos visto en los últimos 5 años”, explicó el director regional de Conaf, Juan Salvador Ramírez.
El siniestro más reciente por esta causa fue la semana pasada en la Reserva Ñuble, específicamente en el sector cordillerano conocido como “Las Águilas”, donde un rayo originó el fuego y consumió un total de 3,99 hectáreas durante los siete días que duró la emergencia.
El climatólogo y director del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, Dr. Martín Jacques-Coper, explicó que este tipo de tormentas en esa zona suele generarse por el paso de una baja segregada.
“Esencialmente, una baja segregada consiste en una gran masa de aire de origen polar en niveles altos de la atmósfera. Debido al contraste entre la baja temperatura del aire en niveles altos y la mayor temperatura del aire en superficie, se produce lo que llamamos “inestabilidad atmosférica”, es decir, ascenso de aire relativamente húmedo y cálido”, aclaró.
En este caso, agregó, la humedad provenía desde Argentina, lo que favoreció la formación de nubes de tormenta con gran desarrollo vertical.
“En el caso de que este desarrollo sea muy vigoroso -como ocurrió esta vez-, incluso se producen tormentas eléctricas. La ocurrencia de rayos y su impacto en la superficie terrestre, al encontrarse con combustible relativamente seco, puede causar un foco de ignición y por lo tanto dar origen a incendios forestales”, advirtió.
El académico de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile y climatólogo, Dr. Raúl Cordero, enfatizó la energía liberada por los rayos es suficiente para iniciar incendios en presencia de material combustible.
“Las descargas eléctricas involucran gran cantidad de energía, más que suficiente para iniciar un incendio si afecta material combustible, como por ejemplo un árbol”, sostuvo.
Además, el climatólogo Usach señaló que la mayor presencia de este fenómeno podría relacionarse con cambios en la dinámica climática.
“Este ha sido un verano con varios eventos de bajas segregadas. No parece ser una coincidencia. El numero de días con bajas segregadas ha aumentado alrededor de un 20% en las últimas décadas, probablemente como consecuencia del cambio climático”, comentó.
A la luz de los estudios, el académico UdeC también señaló que la zona cordillerana entre Ñuble y La Araucanía presenta una mayor frecuencia de tormentas eléctricas entre noviembre y marzo, alcanzando su máximo anual durante febrero.
“Además, sabemos que las tormentas eléctricas se concentran en horas de la tarde, cuando el calentamiento de la superficie de la cordillera favorece el ascenso de masas de aire”, dijo.
En un contexto más amplio, Jacques-Coper explicó que las bajas segregadas son más frecuentes entre otoño y primavera en el centro-sur de Chile, aunque también pueden presentarse de manera aislada durante el verano.
“Estudios recientes han encontrado que, al menos en los últimos 50 años, existe una tendencia hacia una mayor frecuencia de estos eventos cada año, lo que se explica en parte por fenómenos dinámicos asociados al cambio climático de origen humano”, concluyó.



