La iniciativa, financiada por Fondart, reunió a mujeres de Chillán Viejo y San Ignacio, quienes elaboraron figuras inspiradas en elementos representativos de sus territorios, como la guitarrera, la carreta campesina y los antiguos hornos de carbón.
El oficio tradicional de la cestería en fibra vegetal Phormium tenax, conocida en Chile como pita, manila o ñocha, continúa vigente en la Región de Ñuble. Su valor artesanal, la tradición que representa y el creciente interés por los productos naturales y hechos a mano han contribuido a mantener esta práctica, especialmente en un contexto en que los turistas valoran cada vez más las piezas con historia y elaboración artesanal.
En este escenario, el proyecto Fondart “Compartiendo Saberes de Cestería de Ñuble” reunió a mujeres de Chillán Viejo y San Ignacio en un proceso de aprendizaje y creación colectiva, cuyo principal objetivo fue elaborar una colección de piezas inspiradas en la identidad, los paisajes y el patrimonio cultural de sus localidades.
La iniciativa, financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart), del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es dirigida por Natalia Vásquez, artesana y gestora cultural. Contempló diez sesiones de talleres abiertos a la comunidad, en las que las participantes compartieron conocimientos, técnicas y experiencias en torno al trabajo con fibra vegetal.
“Compartimos conocimientos, técnicas y experiencias en torno a la cestería en pita (Phormium tenax), asumiendo el desafío de crear piezas inspiradas en los paisajes, la identidad y el patrimonio de los lugares donde habitan las participantes. El propósito fue dar vida a figuras que representaran e hicieran visible la riqueza cultural de la Región de Ñuble”, explicó Vásquez.
Los talleres comenzaron en julio y finalizaron a fines de octubre, con una presentación de las obras y una instancia de reflexión sobre el proceso creativo y el aprendizaje del oficio.
Para María Isabel Carrasco, participante de los talleres de Chillán Viejo, la experiencia también significó una oportunidad de organización y trabajo comunitario.
“Fue una gran oportunidad, especialmente para que como mujeres aprendiéramos una artesanía un poco olvidada. Cada sesión fortaleció la integración de nuestro grupo, logrando formalizar el taller con personalidad jurídica, para así continuar con el desarrollo de la artesanía en pita en la comuna y aportar a la comunidad”, comentó.
El aprendizaje de distintas técnicas de tejido permitió a las participantes explorar formas y volúmenes para diseñar objetos que representaran la identidad de sus territorios. Así, junto a figuras de la guitarrera y la carreta campesina, las artesanas de Meco, localidad de la comuna de San Ignacio, identificaron los antiguos hornos de carbón como uno de los elementos más característicos de la zona.

La presencia de estos hornos está vinculada a la abundancia de aromos, madera utilizada tradicionalmente para la producción de carbón.
Para Marjorie Avilez Pavez, de Meco-Contrauco, plasmar la identidad territorial en las piezas fue un desafío que se fue resolviendo durante el desarrollo de los talleres.
“Este año en especial, los desafíos fueron grandes y, aunque en un principio en mi grupo estábamos complicadas con empezar los trabajos, con el pasar de los días salieron grandes creaciones. Además de las carretas, se nos ocurrió plasmar los hornos de carbón”, relató.
La artesana también valoró la posibilidad de reconocer elementos cotidianos de su entorno como fuentes de inspiración. “Creo que trabajar con reconocimiento de la identidad de nuestra realidad fue un acierto. A veces tenemos todo enfrente de nosotras para crear y no lo vemos”, señaló.
Por su parte, Norma del Carmen Cerda, participante de Chillán Viejo, destacó el aporte cultural y las posibilidades de desarrollo económico que ofrece este oficio.
“No podemos dejar que se pierda esta linda tradición en la comuna. Tenemos que hacer que las nuevas generaciones vean que se puede trabajar y hacer lindas cosas con la pita, y que puede ser una oportunidad para emprender económicamente y, a la vez, abrir espacios para trabajar y aportar a mostrar nuestra cultura e historia”, indicó.
Exposición abierta a la comunidad
Como cierre del proyecto, el próximo 12 de noviembre se realizará una ceremonia y exposición de las piezas elaboradas durante los talleres, entre las 9:30 y las 13:30 horas, en la Casa de la Cultura de Chillán Viejo.
La actividad permitirá conocer los resultados del proceso creativo y conversar con el equipo del proyecto, autoridades, artesanas y aprendices del oficio de la cestería en pita.
A través de esta iniciativa, sus organizadoras buscan contribuir a la preservación y transmisión de este saber tradicional, promoviendo el intercambio de conocimientos entre artesanas y nuevas generaciones, además de impulsar la creación de piezas originales que pongan en valor la identidad cultural y el patrimonio de la Región de Ñuble.




