La transición entre el actual Gobierno y la futura administración sumó un nuevo foco de tensión, luego que el próximo ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, respondiera públicamente al Presidente Gabriel Boric en el debate sobre la denominada “batalla cultural”, instalándose nuevamente en el centro de la agenda política y consolidando un protagonismo que incluso ha opacado a otras figuras del gabinete entrante.
La controversia se originó tras las declaraciones del Mandatario durante la promulgación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, instancia en la que cuestionó -de manera indirecta- el énfasis ideológico del Presidente electo, José Antonio Kast.
“Cuando alguien habla de la batalla cultural o empieza a pelear contra los ‘ismos’, lo importante es entender que esto es un cambio cultural”, mencionó Boric.
Consultado por los dichos presidenciales, Arrau optó inicialmente por derivar el debate a los voceros políticos del futuro gobierno, pero igualmente fijó posición con una frase que rápidamente escaló en el debate público.
“También es una batalla cultural estar trabajando, trabajar antes de asumir y llegar temprano a la oficina”.
El futuro ministro agregó que “estar en regiones, viendo las obras que hay que hacer y conversando con los vecinos” forma parte del enfoque que busca instalar la próxima administración, recalcando que “desde la obra pública aportamos a esa batalla cultural de la responsabilidad de llegar a la hora y hacer la pega como corresponde”.
Vocería “tácita”
Las declaraciones no solo abrieron un nuevo flanco entre el Ejecutivo y el gabinete entrante, sino que consolidaron la exposición pública de Arrau, quien en pocos días ha protagonizado sucesivas controversias, incluida la discusión con la actual ministra del MOP, Jessica López, tras afirmar en una entrevista que no llegaba a la cartera “a cortar cintas”, sino a impulsar una “reinstitucionalización” orientada a acelerar proyectos.
En el oficialismo interpretan esta seguidilla de intervenciones como una señal del estilo político que marcará la nueva administración, mientras que en el entorno del Presidente electo reconocen que, ante la ausencia temporal de Kast por su período de descanso, el exintendente de Ñuble ha asumido un rol más activo en la defensa pública de los lineamientos del próximo gobierno.
El fenómeno no ha pasado desapercibido en el propio sector, donde algunos dirigentes reconocen que el protagonismo del futuro ministro ha desplazado mediáticamente a otras autoridades designadas, como la futura vocera de Gobierno o el próximo titular del Interior. Sin embargo, cercanos al equipo de instalación sostienen que la visibilidad de Arrau responde a la necesidad de marcar tempranamente el sello de gestión en una cartera clave para la inversión pública y la ejecución presupuestaria, uno de los ejes centrales de la administración entrante.



