El gobernador regional de Los Lagos, Alejandro Santana (RN), asumió la presidencia de la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile (Agorechi), convirtiéndose en el primer representante de Chile Vamos en encabezar la instancia desde la creación del cargo electo.
Desde esa posición, plantea que el nuevo escenario político abre una oportunidad para retomar la agenda de descentralización, mejorar la relación con el nivel central y fortalecer la autonomía financiera y administrativa de las regiones.
-Usted es el primer presidente de la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile proveniente de Chile Vamos. ¿Cree que esa afinidad con el nuevo oficialismo facilitará avances concretos en descentralización durante el gobierno del Presidente Kast?
-Los gobiernos regionales tenemos transversalmente, indistinto a nuestra posición política, una mirada común de descentralización y de mayor autonomía financiera y administrativa. Creo que la oportunidad que tiene el futuro gobierno es que la vara quedó muy baja con el actual gobierno. Hubo un retroceso significativo en el trato y en el cumplimiento de los derechos presupuestarios de los gobiernos regionales. Sobre esa base, espero que no exista ningún tipo de excusa para avanzar en mayor descentralización. Cuando hablamos de eficiencia, hay gobiernos regionales que son mucho más eficientes que servicios centralizados e incluso que algunos ministerios. Por lo tanto, hay que construir en conjunto entre los gobiernos regionales y el gobierno central un mejoramiento y una modernización del Estado, con políticas de asignación presupuestaria focalizadas, en que las decisiones nazcan desde el territorio.
-¿Qué señales espera del Ejecutivo en los primeros meses para demostrar que la descentralización no quedará en segundo plano, considerando que en campaña no hubo compromisos específicos en esta materia?
-Primero, la confianza pasa por cumplir y subsanar la deuda flotante. Los gobiernos regionales tienen 33 años de historia y nunca antes -excepto en los últimos tres años- se había incumplido con la transferencia de los recursos que por ley debían recibir. Eso generó un caos y una incertidumbre muy grande, porque impidió cumplir en tiempo y forma proyectos y programas que financian los gobiernos regionales. Nosotros queremos contribuir con políticas territoriales y también apalancar iniciativas del gobierno nacional para las regiones, pero que sean compatibles con las urgencias y prioridades que existen en cada territorio.
– Agorechi ha planteado la fusión de algunas seremías y el traspaso de competencias hacia los gobiernos regionales. ¿Qué áreas deberían ser prioritarias y qué garantías existen de que los gores cuentan con capacidades técnicas para asumir esas funciones?
-Los gobiernos regionales muchas veces son víctimas de la burocracia y de la falta de coordinación del Estado, algo que se ve aún más agravado en las regiones. Por eso tenemos una propuesta que esperamos presentar al gobierno: fusionar al menos 16 seremías en siete estructuras más eficientes. Por ejemplo, creemos que un delegado presidencial no requiere necesariamente un seremi de Gobierno, porque la vocería perfectamente la puede ejercer el propio delegado. Como asociación vamos a presentar una propuesta consensuada que permita simplificar la estructura del Estado en las regiones y avanzar en el traspaso de competencias hacia los gobiernos regionales.
-Usted ha advertido que el presupuesto regional 2026 decrece pese al aumento del gasto nacional. ¿Está dispuesto a tensionar la relación con La Moneda si el ajuste fiscal termina afectando a las regiones?
-No se trata de tensionar, lo que queremos es dialogar. Entiendo que debe existir un ajuste presupuestario, porque la estimación de ingresos está mal calculada y el Presidente Kast está heredando una política fiscal compleja. Pero los gobiernos regionales no tenemos responsabilidad en ese problema. Ya estamos siendo sancionados cuando el presupuesto nacional crece un 1,7% y el de los gobiernos regionales disminuye un 2,8%. En 2025 los gobiernos regionales representaban el 2,07% del presupuesto nacional y para 2026 bajamos a 1,87%. Por lo tanto, el ajuste fiscal que sea necesario debe hacerse en los servicios centralizados y en los ministerios, no en los gobiernos regionales. Tengo confianza en que el nuevo gobierno permitirá volver a una relación de normalidad institucional, porque en 33 años nunca se había dejado de transferir los recursos que por ley correspondían a las regiones.
-¿Cómo evitar que la descentralización se lea como un proceso condicionado por afinidades políticas, y qué mensaje le envía a los gobernadores de la futura oposición respecto de la conducción que ejercerá desde Agorechi?
-Sería un error pensar que las afinidades políticas pueden determinar el avance o retroceso de la descentralización. Los 16 gobernadores regionales pertenecemos a distintas corrientes políticas, pero tenemos un objetivo común: fortalecer la autonomía de los gobiernos regionales. Como presidente de los gobernadores de Chile, pero también como gobernador oficialista, mi primera obligación será trabajar para fortalecer la institucionalidad regional. Estoy convencido de que la descentralización es clave para el desarrollo del país. Ya en nuestra región (Los Lagos) estamos impulsando iniciativas como el Plan Salmón 2050, que nacen desde el territorio. Espero que exista la misma disposición del gobierno central para fortalecer a las 16 regiones de Chile y avanzar en políticas que permitan tomar decisiones desde cada territorio.




