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Advierten sequía de proyectos de inversión en el SEA

Mauricio Ulloa

Durante el primer trimestre de 2026 solo ingresó un proyecto a tramitación en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Ñuble, lo que confirma la sequía de inversiones en la región que los gremios locales vienen advirtiendo.

El único proyecto del presente año corresponde a la declaración de impacto ambiental presentada el 19 de marzo pasado, para la modificación y ampliación del plantel avícola Coliumo, ubicado en San Carlos, por US$4,5 millones.

Este dato contrasta con las siete iniciativas ingresadas al SEA de Ñuble durante el primer trimestre de 2025, por un total de US$565,5 millones. También se ubica por debajo de los cinco proyectos por US$566,1 millones del primer trimestre de 2024 y de los 12 proyectos por un total de US$166,3 millones del primer trimestre de 2023.

De hecho, el primer trimestre de 2026 se inscribió como el que registra el menor número de ingresos desde que Ñuble es región.

Sin renovación de la cartera

Ricardo Salman, presidente de CorÑuble, afirmó que, “si bien la región deja de estar en ‘cero absoluto’, la señal sigue siendo muy preocupante: solo ingresó un proyecto al SEIA, lo que confirma que el flujo de inversión nueva continúa prácticamente apagado. Esto contrasta con el mismo tramo de 2025, cuando había un movimiento completamente distinto. Dicho en simple: el problema no es solo que ‘haya menos’, sino que no se está renovando la cartera de proyectos que alimenta la inversión futura de la región”.

“Ahora bien -continuó el dirigente gremial-, hay un matiz relevante: durante este trimestre sí se aprobaron dos proyectos en Ñuble, por un monto cercano a US$ 43,5 millones. Uno corresponde a un proyecto habitacional en Chillán Viejo y el otro a un sistema de almacenamiento de energía con línea de transmisión en San Carlos, lo que es especialmente valioso porque la energía y la transmisión son habilitantes para el desarrollo. Sin embargo, el dato de fondo es que ambos proyectos habían ingresado en 2025 y su aprobación tomó del orden de 8 a 12 meses, lo que refuerza el punto del riesgo de plazo y del efecto “embudo”: se pueden destrabar iniciativas que vienen en cola, pero si no entran proyectos nuevos con continuidad, el sistema termina ‘consumiendo inventario’ sin reposición”.

Salman sentenció que “hay un goteo de aprobaciones, pero la línea de nuevos ingresos sigue extremadamente débil. Y cuando una región pequeña como Ñuble no repone proyectos, el impacto se amplifica: se enfría la inversión futura, se postergan obras, empleo y encadenamientos locales. Por eso, más que celebrar aprobaciones puntuales, el desafío estructural es recuperar el flujo de ingresos, reduciendo incertidumbre, dando mayor certeza de plazos y destrabando permisos —sin bajar estándares—, con foco en proyectos habilitantes, especialmente en energía y transmisión, para que la región vuelva a generar tracción sostenida de inversión”.

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