El impasse por el proyecto de cable submarino entre Hong Kong y Concón afectó el diálogo político entre las autoridades entrantes y las salientes, así como también las relaciones entre Estados Unidos y Chile, pero, además, puso nuevamente en evidencia el rápido crecimiento de los intereses chinos en el país y también en la región, con un intenso comercio exterior y la presencia de inversiones en ámbitos estratégicos, como la energía y la infraestructura, una influencia que no es vista con buenos ojos por Washington, interesado cada vez más en Latinoamérica y en la seguridad hemisférica.
Actores locales analizaron la posición de Ñuble en este escenario, altamente dependiente de las exportaciones de materias primas precisamente a estos dos mercados.
Según el INE, en 2024 China concentró el 30,6% de los envíos de la región, lo que lo ubica como el principal socio comercial de Ñuble, seguido por Estados Unidos, que recibió el 29,4% de los embarques.
Ricardo Salman Aburdene, empresario de la construcción y presidente de CorÑuble, aseveró que “para Ñuble, este no es un debate teórico ni lejano, porque nuestra región ya convive con inversiones chinas en áreas estratégicas y, al mismo tiempo, depende fuertemente del comercio exterior, especialmente en el sector agroexportador. Por eso, lo primero que debe hacer Chile es actuar con realismo, prudencia y sentido de Estado: no subordinar su política exterior a afinidades ideológicas ni a presiones externas, sino al interés permanente del país y de sus regiones”.
Expresó, además, que “desde la perspectiva de Ñuble, una alineación automática con Washington por razones ideológicas podría ser costosa. China no solo es el principal socio comercial de Chile, sino también un mercado clave para nuestras exportaciones agroindustriales, en un momento en que la economía regional necesita más inversión, más mercados y más certidumbre, no menos. Al mismo tiempo, tampoco sería responsable ignorar que ciertas inversiones en sectores estratégicos —energía, infraestructura, telecomunicaciones o recursos hídricos— exigen resguardos institucionales, reglas claras y supervisión rigurosa, precisamente porque tocan áreas sensibles para la soberanía y la seguridad económica”.
“En consecuencia, mi posición es que Chile, y el presidente Kast en particular, deben sostener una política de autonomía estratégica: mantener una buena relación con Estados Unidos, que sigue siendo un socio político y económico muy relevante, pero sin dañar innecesariamente el vínculo con China, que hoy es decisivo para nuestro comercio y también para proyectos de infraestructura relevantes. Ñuble necesita una diplomacia madura, no una diplomacia de trincheras. Lo peor que podría pasarnos sería quedar atrapados en una lógica de bloques que termine frenando inversiones, encareciendo costos logísticos y cerrando mercados a nuestros productores”, puntualizó Salman.
Por su parte, el académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, Renato Segura Domínguez, manifestó que, “primero, es bueno entender que, el modelo de oferta de bienes y servicios en China, se asimila a un gran cartel y monopolista discriminador de precios integrado vertical y horizontalmente. En este modelo, China tiene como objetivo apoderarse del 100% de la billetera de los consumidores. Algo que no depende de la aprobación o rechazo del proyecto de cable submarino de fibra óptica. En este sentido, el gobierno chino ha demostrado ser muy pragmático en sus relaciones comerciales con los países del mundo”.
“Sin perjuicio de lo anterior -continuó Segura-, nuestras autoridades deben internalizar que, si existen conflictos con las inversiones que realiza China en nuestro territorio, la contraparte en litigio no será una empresa, será el Estado de China, la segunda potencia económica y militar del planeta. Conflictos que podrían escalar dependiendo del estado de las relaciones entre los países”.
Amenazas para la economía de Ñuble
Consultado por las amenazas o riesgos para la economía regional, el académico sostuvo que “la mayor amenaza es la dependencia de la participación de un monopolio en todas aquellas inversiones críticas de la región. En este sentido, la relación comercial puede dejar muy poco espacio para optar por diversificar la cartera de empresas dueñas de dicha infraestructura. Por lo general, en el libre mercado las inversiones transan en bolsa, donde el precio del activo fija los incentivos de las partes para que una empresa cambie de dueño. El modelo de negocios chino, una vez que se apropia de una empresa, no responde solo a los incentivos de mercado, también se entrecruzan decisiones geopolíticas del gigante asiático”.
En tanto, Ricardo Salman planteó que “las mayores amenazas para la economía de Ñuble no provienen de un solo país, sino de nuestra propia vulnerabilidad estructural frente a un escenario internacional cada vez más incierto. Ñuble sigue siendo una región con rezagos en infraestructura, con brechas en seguridad hídrica, con costos logísticos altos, con dependencia de pocos sectores productivos y con una necesidad urgente de atraer más inversión. En ese contexto, cualquier shock externo nos golpea más fuerte que a otras regiones”.
El dirigente precisó que, “veo, al menos, cuatro riesgos principales. El primero es la desaceleración o postergación de inversiones por incertidumbre política y geopolítica. El segundo es la excesiva dependencia de determinados mercados externos, especialmente cuando un sector exportador concentra demasiado sus ventas en un solo destino. El tercero es el encarecimiento del comercio y de la logística internacional producto de tensiones globales, alzas de fletes, restricciones comerciales o disputas entre potencias. Y el cuarto es que Chile no reaccione a tiempo con una estrategia de diversificación productiva y de mercados, dejando a regiones como Ñuble demasiado expuestas a decisiones que se toman fuera de nuestras fronteras”.
“Por eso he insistido en que Ñuble necesita fortalecer sus bases internas: mejor infraestructura vial y ferroviaria, seguridad energética, embalses y riego, apoyo a la agregación de valor, apertura de nuevos mercados y una agenda decidida de productividad regional. Una economía regional frágil no resiste bien un mundo fragmentado. En cambio, una región que invierte, diversifica y planifica puede transformar incluso la incertidumbre internacional en una oportunidad”, puntualizó Salman.
Estrategia china
Para algunos, la estrategia de mercado desplegada por las empresas chinas es calificada como predatoria, ya que aniquila la competencia a través de la guerra de precios.
Según Renato Segura, esa conducta constituye una amenaza, “porque quiebra a los competidores. Esta es una característica propia en el funcionamiento de los monopolios no regulados. Producen bajo el costo marginal y destruyen a la competencia. Las empresas afectadas por este juego sucio no tienen a quien reclamar porque todas y cada una de las empresas chinas es de propiedad del Estado. Por tanto, frente a un reclamo a las empresas chinas, no hay respuesta del gerente, el cual, usualmente, usa el pretexto de no entender el reclamo por el problema en el idioma. El caso más cercano que tiene Ñuble fueron las dos empresas que presentaron ofertas técnicas y económicas para adjudicarse el proyecto del embalse Zapallar, en el río Diguillín: Icafal–Conpax (Consorcio) y China International Water & Electric C. La empresa china se adjudicó la obra con una propuesta económica con una diferencia de un 42% del valor presentada por la empresa competidora”.
Al respecto, Ricardo Salman apuntó que “el problema no es que una empresa sea china. El problema aparece cuando las condiciones de competencia no son equivalentes. Si una empresa compite con eficiencia, tecnología o mejor gestión, eso es parte natural de la economía global. Pero si compite con subsidios estatales, financiamiento privilegiado o estrategias destinadas a expulsar competidores, entonces estamos frente a una distorsión del mercado”.
“Chile necesita inversión extranjera, pero también necesita reglas claras y una cancha pareja”, agregó el empresario, quien subrayó que “para regiones como Ñuble esto es especialmente relevante, porque nuestras empresas —muchas de ellas medianas o pequeñas— no pueden competir en desventaja estructural frente a actores con respaldo financiero estatal. La defensa de la empresa nacional no pasa por cerrar la economía, sino por exigir reciprocidad, transparencia y condiciones competitivas justas. En otras palabras: no hay que demonizar la inversión china, pero tampoco idealizarla. Hay que evaluarla con pragmatismo, caso a caso, y siempre desde el interés regional y nacional”.
Papel de Estados Unidos
En este debate también cobran relevancia las acciones de presión emprendidas por Estados Unidos, que pueden constituir una amenaza también para la economía regional, como las alzas unilaterales de aranceles para sus importaciones.
En opinión de Renato Segura, “Estados Unidos busca evitar que los chinos aumenten su influencia en Latinoamérica y en gran parte del mundo occidental. En este contexto, los aranceles son utilizados como forma de desincentivar a los países de abrir las inversiones requeridas para su infraestructura crítica a los intereses del gobierno chino. En este sentido, el viaje del presidente electo de Chile a Estados Unidos es una buena señal para mejorar la relación con el país del norte, lo que minimizará el riesgo de mayores aranceles a nuestras exportaciones”.
Asimismo, desde la mirada de Ricardo Salman, “las guerras comerciales entre grandes potencias nunca son buenas noticias para economías abiertas como la chilena. Las alzas unilaterales de aranceles, las sanciones comerciales o las presiones para excluir a determinados países de la región generan incertidumbre, encarecen el comercio y afectan la estabilidad de las inversiones”.
“Chile no debiera verse obligado a elegir entre Estados Unidos o China. Nuestro interés es mantener una inserción internacional abierta y diversificada”, agregó el presidente de CorÑuble. “Para regiones exportadoras como Ñuble, lo fundamental es que los mercados se mantengan abiertos y que las decisiones geopolíticas de las grandes potencias no terminen perjudicando a nuestros productores, nuestras empresas y nuestros trabajadores”, cerró.




