Este jueves 29 de octubre, Ñuble concretará uno de los anhelos más significativos de sus familias: la apertura del Instituto Teletón, una infraestructura que permitirá acercar la rehabilitación especializada a cientos de niños, niñas y jóvenes de la región. Se trata de un avance concreto en descentralización, equidad territorial y calidad de vida.
Hasta ahora, numerosas familias debían trasladarse a Concepción o Talca para acceder a los tratamientos de sus hijos. Ese recorrido implica tiempo, gastos de transporte y alimentación, ausencias escolares y, en muchos casos, dificultades para compatibilizar las terapias con el trabajo y las responsabilidades familiares. La distancia es clave cuando la rehabilitación requiere continuidad, compromiso y acompañamiento permanente.
La puesta en marcha del instituto permitirá cambiar esa realidad. Cerca de 700 niños, niñas y jóvenes de Ñuble podrán acceder a una atención más próxima a sus hogares, con mejores posibilidades de compatibilizar sus tratamientos con la vida familiar y escolar. La cercanía también facilitará el vínculo con los profesionales y reducirá una parte de la carga que han debido asumir durante años padres, madres y cuidadores.
La magnitud de este avance se comprende mejor al observar el camino recorrido. En junio, la recepción definitiva de las obras marcó el término de la construcción del recinto. En septiembre, el Ministerio de Obras Públicas entregó el edificio al Gobierno Regional para avanzar hacia su habilitación. Ahora, con la autorización sanitaria obtenida el 26 de octubre, están dadas las condiciones para iniciar su funcionamiento.
El proyecto considera una inversión regional superior a los $12 mil millones en su etapa de construcción, financiada por el Gobierno Regional, y una infraestructura que supera los 3.600 metros cuadrados, con espacios especializados para distintas terapias. Su materialización demuestra que las prioridades regionales pueden traducirse en obras concretas cuando existe voluntad política, coordinación institucional y capacidad de ejecución.
La iniciativa es también un ejemplo de lo que puede conseguir la colaboración entre instituciones con responsabilidades distintas, pero con un objetivo común. La Municipalidad de Chillán facilitó el terreno mediante un comodato por 50 años; el Gobierno Regional financió la construcción y asumió la tarea de completar el equipamiento; el Ministerio de Obras Públicas, a través de su Dirección de Arquitectura, estuvo a cargo de la ejecución, y la Fundación Teletón aportará su experiencia y el modelo de atención que caracteriza a su red de institutos. La autorización sanitaria, por su parte, permitió completar las condiciones necesarias para abrir sus puertas.
La coordinación fue la condición para convertir una demanda sostenida por las familias en una respuesta concreta. En una región que busca consolidar su autonomía y reducir las brechas con territorios más desarrollados, el instituto demuestra la importancia de que las decisiones de inversión respondan a necesidades identificadas desde el propio territorio.


