Prevenir lesiones, proteger la piel y brindar cuidados seguros a los pacientes más vulnerables es el objetivo de un proyecto de innovación presentado por el equipo de Buenas Prácticas en la Excelencia del Cuidado del Hospital Clínico Herminda Martín (HCHM). La iniciativa busca incorporar tecnología de flotación seca en la Unidad de Paciente Crítico Pediátrico (UPCP), para reducir la presión sobre zonas sensibles del cuerpo y fortalecer las medidas preventivas durante la hospitalización.
La propuesta surge a partir de la necesidad de reforzar la prevención de las lesiones por presión (LPP), una complicación que puede afectar a pacientes con movilidad limitada o que requieren cuidados intensivos. Durante 2025, en el ámbito de la atención infantil, se notificaron siete casos en la UPC neonatal, cinco en Neonatología y tres en la UPC Pediátrica.
Estos antecedentes motivaron la búsqueda de alternativas que permitan mejorar los cuidados y responder a las necesidades específicas de niños y niñas en estado crítico, considerando tanto la efectividad clínica como el uso responsable de los recursos públicos.
Valeska Ossandón, enfermera encargada del Programa de Buenas Prácticas en Excelencia en el Cuidado (BPSO), destacó que “la prevención de las lesiones por presión es parte fundamental de un cuidado seguro y humanizado. Como equipo, buscamos identificar oportunidades de mejora y desarrollar soluciones que permitan proteger a nuestros usuarios, especialmente a quienes se encuentran en una condición de mayor vulnerabilidad. La innovación nos ayuda a transformar esas necesidades en acciones concretas de mejora continua”.
Innovación al servicio del cuidado
Uno de los principales desafíos identificados en la UPC Pediátrica es la falta de superficies especiales de manejo de presión (SEMP) de flotación seca adaptadas a las necesidades de estos pacientes.
“Frente a esta brecha, el proyecto propone una estrategia que contempla adquirir una superficie de flotación seca de mayor tamaño, dividida en cuatro secciones independientes que pueden adaptarse para su uso pediátrico, junto con fundas apropiadas. Esta alternativa permite disponer de cuatro superficies de apoyo a partir de una sola adquisición, optimizando la inversión respecto de la compra de equipamiento pediátrico individual”, aseguró Ossandón.
La tecnología de flotación seca utiliza celdas de aire interconectadas que se adaptan al contorno corporal y distribuyen el apoyo, disminuyendo la presión en zonas vulnerables, como la región occipital o posterior de la cabeza. Además, no requiere motores ni bombas eléctricas, y sus materiales permiten la desinfección según las indicaciones correspondientes.
Marcela Osorio, enfermera supervisora (s) de la UPC Pediátrica, destacó que “en una unidad de cuidados críticos, cada detalle importa. La prevención de las lesiones por presión requiere vigilancia permanente, cuidados oportunos y el compromiso de todo el equipo de salud. Contar con una superficie de apoyo adecuada puede complementar estas medidas y contribuir a entregar una atención más segura, centrada en las necesidades y el bienestar de cada niño y niña”.
La propuesta contempló también la capacitación de los equipos clínicos en el uso correcto de esta tecnología, mediante talleres dirigidos a profesionales médicos, enfermeras, técnicos en enfermería y personal auxiliar de los cuatro turnos de la unidad.
La innovación implementada tuvo un costo total de $2.352.630 millones de pesos.


