Fue en junio pasado cuando se anunció la llegada de un total de 12 buses estándar red para sumarse a algunas de las línas de la locomoción colectiva de recorrido Chillán-Chillán Viejo, lo que para las autoridades, empresarios y usuarios significó un paso más en este proceso de modernización de la flota local.
Pero este salto de calidad trajo aparejado un costo económico permanente debido a su alto consumo de combustibles, por lo que tanto algunos empresarios ya han manifestado que, de no mediar una ayuda por parte del Estado, no seguirán trayendo más este tipo de máquinas.
“Es algo que nosotros ya se lo hemos planteado a las autoridades, porque, claro, estos buses son mejores, tienen aire acondicionado, mejor cilindrada y muchas otras cualidades, pero así como ya ha pasado en otras regiones que tienen este mismo problema, nosotros necesitamos de un subsidio operacional para amortizar el mayor gasto en el consumo”, explicó Humberto Llanos, presidente de la Asociación de Taxibuses Chillán.
El dirigente añade que de no llegar a un acuerdo por lo del subsidio, “ya no vamos a seguir trayendo más de estos buses, por la sencilla razón que no nos sale a cuenta”.
Poner un costo al bono operacional requiere de una serie de análisis y estudios que, lógicamente, no se han realizado. Actualmente, hay nueve de estos buses red en la Intercomuna, más los que realizan recorridos entre Chillán y Coihueco.
“A estos se sumarían otros dos que, por contrato, se deberán incorporar a la línea Rápidos”, concluyó Llanos.
Diferencias con las empresas
Uno de los dueños de taxibuses que adquirió una de estas máquinas es Clemens Carrasco, quien acusa que “cuando hicimos negocios con las empresas se nos entregaron las especificaciones técnicas. Y decía que tenían un rendimiento de 3.5 kilómetros por litro, y la verdad no están dando 2.4, entonces eso nos dispara aún más el gasto en diesel”.
Actualmente, son cinco las empresas que han hecho contratos con los representantes de las líneas locales y, en todos los casos, se ha detectado el mismo inconveniente.
“Hemos tratado de conversar con ellos, pero no nos han dado respuestas y, ahora, con las alzas de precio de combustibles, es probable que cada vez haya más colegas que, sencillamente, no podrán sacar sus buses a trabajar porque el gasto es mayor que lo que se gana”, sostuvo.
Los representantes de la asociación también han intentado conversar con los proveedores para resolver esta diferencia entre el gasto prometido y el real.
“Y lo que nos explicaron es que se trata de un fenómeno que ocurre en la ciudad, más que un problema mecánico”, apunta Humberto Llanos.
Según el presidente de la asociación, “en la empresa miden el consumo de acuerdo al recorrido programado, como en Santiago, donde los choferes salen de un paradero y no se detienen hasta llegar al otro. Acá, los usuarios exigen que les paren a mitad de cuadra, al lado de un portón, junto a la piedra, etcétera, lo que hace que el bus frene y arranque muchas más veces por recorrido, lo que dispara el consumo”.
Este factor cultural, de acreditarse vía peritaje, le daría una defensa legal a las empresas imposible de superar, por lo que de no aprobarse un subsidio operacional por cada bus estándar red, este 2026 podría ser el año debut y despedida de estos vehículos en Chillán.
Respecto de este punto, desde la Seremi de Transportes optaron por pronunciarse, tras considerar que se trata de un conflicto entre particulares.



