Con preocupación los agricultores de Ñuble observan una de las temporadas más atípicas en materia climática y reconocen un complejo escenario para las siembras esta temporada, que se han retrasado incluso un mes debido a las intensas precipitaciones, lo que amenaza con disminuir fuertemente la producción, principalmente en granos, achicoria, forrajeras y semilleros.
Los productores anticiparon, proyectando las cosechas, menores rendimientos y problemas logísticos. En ese contexto, plantearon que la caída en la producción que se prevé, combinada con los mayores costos que han debido enfrentar, tanto en fertilizantes como en electricidad, diésel y servicios, se traducirán en un cierre con números negativos y falta de liquidez.
Coincidió en el diagnóstico el seremi de Agricultura de Ñuble, Juan Luis Enríquez, quien contextualizó que “las precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera han generado una condición generalizada de saturación de suelos en gran parte de la Región de Ñuble, dificultando tanto las labores de preparación de terreno como el ingreso de maquinaria para siembras, aplicaciones fitosanitarias y fertilizaciones”.
La autoridad indicó que “esta situación ha provocado retrasos variables según rubro y localidad, afectando especialmente a los cultivos anuales de primavera y a los procesos de establecimiento de cultivos industriales”.
“En términos generales, los principales problemas observados son el retraso en la preparación de suelos y siembras; las dificultades para realizar aplicaciones oportunas de herbicidas, fungicidas y fertilizantes debido a la falta de ventanas climáticas adecuadas; el riesgo de compactación y daño estructural de los suelos por ingreso de maquinaria en condiciones de exceso de humedad; el incremento del riesgo sanitario por alta humedad ambiental y menor oportunidad de control; y las posibles reducciones de rendimiento en siembras efectuadas fuera de las fechas óptimas”, detalló Enríquez.
“A la fecha, se estima que el principal impacto de las lluvias corresponde a retrasos operacionales y de establecimiento más que a pérdidas productivas definitivas en la mayoría de los cultivos. Sin embargo, mientras persistan las restricciones de ingreso a terreno, aumenta el riesgo de disminución de rendimientos, incremento de costos y reducción de superficie efectivamente sembrada en algunos rubros, especialmente en cultivos industriales y de primavera”.
Maíz
Corresponde a uno de los rubros más expuestos a retrasos, ya que la preparación de suelo y las siembras dependen de una adecuada condición de humedad. La demora en el establecimiento puede traducirse en menores rendimientos potenciales y un desplazamiento del calendario productivo, señala el seremi de Agricultura.
“En mis 33 años de agricultor nunca había visto esta realidad climática errática; ha sido complicadísimo para establecer los trigos y para qué decir el maíz, que a esta fecha, en un año normal, debiésemos llevar un 70%-80% del maíz sembrado, sin embargo, hoy no llevamos más del 10%”, expresó el productor de San Carlos, Fernando Jeldres, quien recién pudo partir con la siembra de maíz el 10 de octubre. “Para que la siembra avance se requieren por lo menos unos ocho días de ventana de buen tiempo”, planteó.
Explicó que “los maíces semi largos se deben sembrar, como tope, el 15 de octubre; y el maíz corto tiene la posibilidad de sembrarlo un poco más tarde, hasta el 25 de octubre, pero son maíces que rinden menos”.
Jeldres agregó que “estamos absolutamente atrasados y, además, muy complicados para colocar los nitrógenos en el trigo, complicados para fumigar trigo. ¡Esto ha sido una debacle! A mí me preocupa que las autoridades no le han tomado el peso a lo que está pasando con la agricultura en el país”.
El productor anticipó que muy probablemente las siembras de maíz van a concluir en noviembre, lo que significará que después del 20 de abril los granos tendrán sobre 30% de humedad, un nivel muy elevado. “Eso es lapidario para el negocio. Además, la trilla con ese nivel de humedad en los granos será mucho más lenta. Se va a producir un taco en los centros de recepción de maíz en la región, que no son muchos. Solo queda la esperanza de que marzo y abril sean meses calurosos que ayuden a secar, pero si vienen lluvias en marzo el negocio se derrumbará. Con un maíz sembrado tarde y cosechado húmedo, la pérdida para el agricultor puede ser de 35%-40%, porque uno llega con el maíz húmedo y eso es un costo tremendo en secadores, porque los granos se almacenan con un 14,5% de humedad”, aseveró.
Al respecto, Carlos Smith, productor de El Carmen y vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, advirtió que, al no haberse realizado una siembra escalonada de maíz desde Maule hacia el sur, sino que se está concentrando en un periodo muy corto, al momento de la cosecha se generarán severos cuellos de botella logísticos.
Trigos
Consultado sobre la situación del trigo, Jeldres aseguró que “de todas maneras vamos a tener una producción menor que la del año pasado, tanto en el trigo blanco (panadero) como en el trigo candeal, debido al atraso en la siembra, porque el trigo de primavera como el trigo candeal tienen una ventana de siembra muy acotada, es decir, una buena fecha de siembra es determinante en los rendimientos. En mi caso, la fecha ideal para el candeal era cerca del 17 de julio, pero pude sembrar después del 25 de agosto hasta el 12 de septiembre”.
El agricultor de San Carlos también reconoció que los costos también se han elevado porque muchos han recurrido al uso de drones para la aplicación de productos.
Anticipando el escenario de cierre de temporada, sostuvo que “este es un año en que no vamos a ganar un peso y lo más probable es que vamos a perder plata”.
Según el seremi de Agricultura, tanto en el caso del trigo panadero como del trigo candeal, las siembras se desarrollaron con retrasos en sectores con mayores problemas de drenaje. Actualmente persisten dificultades para efectuar aplicaciones de herbicidas post-emergentes, fertilizaciones nitrogenadas y controles sanitarios en algunos predios. En el caso del trigo candeal, empresas agroindustriales han reportado que parte de la superficie originalmente destinada a remolacha fue reconvertida a este cultivo, por lo que los atrasos podrían tener efectos en el potencial productivo de la temporada.
Así lo ratificó Smith, quien comentó que “los trigos candeales que nacieron bien ya se están desarrollando relativamente bien, hay gente que tuvo que resembrar a fines de agosto y septiembre, porque muchos se perdieron con las lluvias torrenciales. Sí hemos visto bastantes problemas con enfermedades fúngicas, tanto en trigo como en cebada, lo que no habíamos tenido el año pasado. Yo tuve bastantes ataques y obviamente las condiciones tampoco estaban para poder fumigar en el momento que uno necesitaba, sino que tuvimos que esperar que pasaran las lluvias”.
Acotó que “sembramos un mes más tarde, sabiendo que no íbamos a poder aspirar al rendimiento histórico, pero a esas alturas había que sembrar algo, no había muchas alternativas”.
Consultado por las expectativas de rendimientos, el dirigente gremial reconoció que se observará una disminución. “Hay que ver cómo se va a comportar de aquí para adelante para poder aspirar a una buena calidad”, planteó.
Avena y cebada
La avena y la cebada presentan una situación similar a los cereales de invierno, con retrasos puntuales en siembras tardías y dificultades para el ingreso de maquinaria destinado a controles de malezas y fertilización.
La alta humedad genera además condiciones favorables para enfermedades foliares, según explicó el seremi de Agricultura.
En ese sentido, Carlos Smith sostuvo que, en el caso de la avena, hay algunos problemas asociados a bacterias, que no tienen control.
En cuanto a la cebada, el dirigente precisó que “se sembró tarde también, más de la mitad de la cebada se sembró con 30 días de atraso respecto de un año normal”, donde una de las complicaciones han sido las enfermedades fúngicas y la aplicación de fungicidas.
Raps
En cuanto al raps, Juan Luis Enríquez señaló que el exceso de precipitaciones ha dificultado aplicaciones oportunas para control de malezas y manejo sanitario. En algunos sectores se observan problemas de desarrollo asociados a anegamiento temporal y menor crecimiento vegetativo.
El dirigente Carlos Smith apuntó que, en general, el invierno fue favorable para los raps, sin embargo, expresó que “el único temor que tenemos es que venga o un granizo o un viento y los vuelque y ahí se hace muy difícil la cosecha”.
Achicoria industrial
La achicoria industrial es uno de los cultivos más afectados, reconoció el seremi Juan Luis Enríquez. “Según antecedentes entregados por la empresa Beneo-Orafti, el avance de siembra alcanza aproximadamente un 63%, cuando en una temporada normal debería bordear el 95% a esta fecha. La empresa implementó medidas excepcionales de apoyo para siembras tardías debido al impacto climático observado”, precisó.
Carlos Smith explicó que el bono extraordinario anunciado por Beneo Orafti responde a la necesidad de incentivar la siembra entre los agricultores, quienes saben que este atraso va a significar una fuerte caída en los rendimientos, que finalmente es castigado en el precio. “Antes de conocerse el anuncio de la empresa, había algunos agricultores que no iban a sembrar achicoria y se iban a pasar al maíz”, comentó.
Forrajeras
En cuanto a las forrajeras, el seremi del agro informó que las lluvias persistentes han afectado especialmente la producción de alfalfa para henificación, dificultando el corte, secado y enfardado.
“Perdimos la oportunidad de tener muy buena calidad, pero no había espacio para cortar”, se lamentó Carlos Smith, quien advirtió sobre las limitaciones de la oferta de servicios para cortar.
Semilleros
Los productores de semilleros enfrentan restricciones para realizar labores agronómicas dentro de los períodos técnicos recomendados, particularmente aplicaciones fitosanitarias, fertilizaciones y operaciones de manejo. Ello puede afectar estándares de calidad y certificación si las condiciones climáticas continúan limitando las ventanas de trabajo, advirtió Enríquez.
Carlos Smith explicó que “ahora hay que sembrar y no podemos, así como no podemos sembrar maíz grano, tampoco podemos sembrar maíz de semillero. Nos estamos atrasando, y el problema más grande es que muchas veces las semillas que se exportan tienen que llegar a destino a tiempo para sembrarse en la temporada del Hemisferio Norte. Eso está muy complicado”.
Expectativas
Consultado sobre las expectativas en cuanto a los resultados productivos de esta temporada, el seremi de Agricultura manifestó que, “de mantenerse un escenario de inestabilidad climática durante la primavera asociado a condiciones de mayor precipitación y menor disponibilidad de ventanas de trabajo, se estima que existe un riesgo creciente de afectación productiva en varios de los rubros agrícolas presentes en la Región de Ñuble. Sin embargo, a la fecha no es posible establecer con precisión las caídas de rendimiento o producción, ya que ello dependerá de la evolución climática de las próximas semanas y de la capacidad de los agricultores para completar las labores pendientes”.
“En términos generales -continuó Enríquez-, se considera que, de normalizarse las condiciones climáticas durante las próximas semanas, una parte importante de los retrasos podría ser compensada por los productores. Sin embargo, si se mantienen las precipitaciones por sobre lo normal durante la primavera, existe una alta probabilidad de observar menores rendimientos y una reducción de la producción regional en los cultivos más afectados por atrasos en la siembra, problemas de establecimiento y limitaciones para realizar labores agronómicas oportunamente”.
“Por esta razón, el Ministerio de Agricultura, a través de los servicios dependientes y relacionados del Ministerio de Agricultura, continuará monitoreando la evolución de los distintos rubros y levantando antecedentes técnicos para evaluar de manera más precisa el impacto productivo efectivo de la temporada una vez avanzado el período de establecimiento de cultivos”, cerró la autoridad.




