Los stocks de espárragos acumulados de la temporada pasada favorecieron una alta tasa de rechazos por parte de la industria de congelados en la presente temporada, lo que inundó el mercado doméstico con toneladas de producto fresco, que terminó por hundir los precios.
Si bien representa una buena noticia para los consumidores, quienes esta semana podían encontrar un kilo por $1.500 en las ferias de Ñuble -e incluso a $1.000 los de segunda selección-, lo que representa una caída de los precios del orden de 25%-35% en 12 meses; también es sinónimo de números rojos para los productores, quienes además de los menores valores, se enfrentan a las dificultades de la lluvia para cosechar, a un aumento de los costos y a altos niveles de rechazos.
Ñuble es una de las principales zonas productoras del país. Según Odepa, en 2024 la región concentró el 47,5% de la superficie de espárragos a nivel nacional, con 728,2 hectáreas, apenas superada por Maule (730,7 ha), lo que está asociado a la presencia de plantas procesadoras de congelados. De hecho, en exportaciones de espárragos congelados Ñuble es líder indiscutido, con envíos por US$19,9 millones entre enero y agosto de 2026, lo que representa el 73,4% de lo que exporta Chile y curiosamente, exhibe un alza de 17% en valor y de 19% en volumen en comparación con igual periodo de 2025.
Rechazos
El problema más grave para los productores es la alta tasa de rechazos por parte de la industria, que era de 5%-10% en años anteriores y se elevó a 50% en la presente temporada, precisó Gonzalo Suazo, gerente agrícola de Frutícola Olmué, uno de los poderes compradores de este producto en la región, que lo procesan para congelado.
“El fenómeno de El Niño nos ha pegado fuerte a nivel productivo y, por otro lado, a nivel comercial también tenemos otros factores” declaró el profesional, quien apuntó que este año comenzaron a recibir espárragos el 21 de septiembre “y hasta la fecha no hemos tenido más de siete días de recepción efectiva, por las lluvias”.
Según indicó, el exceso de lluvias favorece una pigmentación púrpura en el espárrago provocada por enfermedades fúngicas (Stemphylium vesicarium), un defecto visual que se ha multiplicado este año, y que, si bien no representa una alteración de la calidad organoléptica ni riesgo para el consumo, la industria lo filtra, porque los mercados de destino de los congelados exigen calidad y color uniforme. “Nosotros no lo podemos recibir porque no lo vendemos y es lo que queda para el mercado interno”, acotó Suazo.
Frente a la decepción de los agricultores, el gerente agrícola de Frutícola Olmué aseveró que comprende su desilusión, pero recordó que “el productor sabe perfecto cuál es el tema, hay una presión para poder vender, pero lamentablemente, no cumplen las características para poder exportarlo”. No obstante, puntualizó que la temporada concluye la primera semana de diciembre, por lo que no descartó un mejor panorama en lo que viene.
Esa variable, sumada a la acumulación de stocks de congelados tanto en las exportadoras como en los mercados de destino -principalmente Estados Unidos y Europa-, donde se registra una caída de la demanda, afectó duramente los precios. El monto a pagar a productor bajó casi 30% promedio, desde US$ 1,40/kg el año pasado, a US$1,00/kg en la presente temporada.
Suazo afirmó que “los mercados están muy bajos, está muy bajo el precio de compra a nivel de industria porque hay poca demanda, la demanda disminuyó bastante afuera”. Analizó que “el mercado está flojo, primero, por los aranceles en Estados Unidos, que son de 12,5%, lo que eleva su precio para los consumidores, quienes reducen su demanda. Y en Europa, que enfrenta mayor inflación e incertidumbre por la guerra, también ha bajado el consumo”.
Críticas a la industria
Para los productores, que no ocultaron sus críticas a la industria de congelados, la decisión de comprar menos debió anunciarse con anticipación.
Carlos Smith, productor esparraguero de El Carmen y vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, minimizó la causal esgrimida por las exportadoras y expresó que “la industria podría haber hecho un esfuerzo, porque al congelarlo, se borra bastante esa coloración causada por el Stemphylium”.
Reconoció que “estamos con problemas de eso como nunca. Y no hemos podido entregar espárrago, la industria no quiere comprar espárrago con Stemphylium”.
“Me parece tan abusivo que ad-portas de la cosecha nos digan que tienen mucho stock. Yo no sé si es verdad, pero es lo que la empresa ha hecho saber.
Pero no puede ser que para un cultivo donde todavía quedan algunos miles de hectáreas en el país, las dos grandes empresas que manejan el negocio, a las que les entregamos espárragos hace 30 años, días antes de la cosecha aparezcan diciendo que están con sobrestock y que van a comprar menos, que presionen el precio a la baja, y uno que ya tiene todo organizado para la cosecha. Yo pienso que, si sabían que el año venía complicado, podrían haber comunicado la decisión al principio y nosotros ni siquiera hubiésemos contratado a los cosecheros y dejamos descansar a la esparraguera, que se recupere; pero esto de avisar a última hora no puede ser, va a significar un tremendo agujero financiero para los productores, y pareciera que a estas empresas les da lo mismo”, se lamentó el dirigente gremial.



