Señor Director:
Quiero hacer pública una situación que considero merece una explicación de las autoridades de Chillán. La hija de un amigo llegó a Chile sin saber español. Este es apenas su segundo año estudiando en nuestro país y, pese a enfrentar un idioma completamente nuevo, obtuvo un extraordinario promedio general de 6,9 sobre 7,0. Su padre viajó especialmente para acompañarla en una ceremonia de reconocimiento. Sus hermanos incluso faltaron a clases para estar presentes en un momento que debía ser motivo de orgullo familiar.
Sin embargo, mientras otros estudiantes eran llamados al escenario y recibían públicamente su reconocimiento, ella quedó fuera. Ella es extranjera, de origen árabe y utiliza hiyab. No corresponde afirmar que hubo discriminación sin conocer los antecedentes. Pero sí corresponde preguntar públicamente: ¿cuáles fueron los criterios utilizados para determinar qué estudiantes serían reconocidos y por qué una alumna con un promedio de 6,9 quedó fuera? Lo más preocupante es el impacto en la joven. Después de todo su esfuerzo por adaptarse a Chile, aprender nuestro idioma y destacar académicamente, ha llegado incluso a decir que no quiere continuar estudiando aquí. Por ello, considero legítimo solicitar a Dideco Chillán y a la Municipalidad de Chillán una explicación clara y transparente. No se piden privilegios. Se pide igualdad de trato y respeto.
El mérito no tiene nacionalidad. La excelencia no tiene raza. Y ningún estudiante debería sentirse menos valorado por su origen, cultura o forma de vestir.
Pablo Jara Vargas
Gerente general GrupoNEXT SpA



