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Nodo logístico

Mauricio Ulloa

La inversión de más de US$3,3 millones que el Ministerio de Obras Públicas destinará a la conservación mayor del Aeródromo General Bernardo O’Higgins es una oportunidad para comenzar a materializar una visión de desarrollo que Ñuble necesita con urgencia: aprovechar su posición geográfica para convertirse en un nodo logístico de relevancia para la macrozona centro-sur.

Hay aquí dos anuncios que conviene mirar en conjunto. Por una parte, el MOP licitó una intervención que permitirá renovar completamente los 1.750 metros de pista, además de caminos interiores, accesos, torre de control, dependencias de la DGAC y puntos de posada para helicópteros. Por otra, el Gobierno Regional ha planteado ante el Ministerio de Obras Públicas y de Transportes el proyecto de Hub Multimodal Ñuble, concebido para articular transporte carretero, ferroviario, portuario y, eventualmente, aéreo.

No se trata todavía de una infraestructura que exista ni de un proyecto que tenga resueltos todos sus componentes. Precisamente por eso es importante que ambos anuncios sean entendidos como piezas de una estrategia mayor y no como iniciativas aisladas.

La ubicación de Ñuble ofrece una ventaja evidente. La región está atravesada por la Ruta 5, se encuentra a unos 110 kilómetros de los puertos del Biobío y concentra una actividad agroindustrial que necesita mejorar sus condiciones de transporte y acceso a mercados. A ello se suman los flujos de carga provenientes del Maule y La Araucanía, las exportaciones e importaciones regionales y, eventualmente, el corredor internacional hacia Neuquén.

El Hub Multimodal busca capturar parte de esos flujos que actualmente atraviesan Ñuble sin generar mayor actividad económica en el territorio. Su lógica es relativamente sencilla: que los camiones lleguen hasta un centro de intercambio modal y desde allí la carga pueda continuar por ferrocarril hacia los puertos del Biobío. El proyecto incorpora además la posibilidad de sumar en el futuro carga aérea, configurando una red logística integrada.

Ese es justamente el punto de encuentro con la inversión anunciada para el aeródromo. La conservación mayor permitirá recuperar una pista que no recibía una intervención de esta magnitud desde 1999 y dejará al recinto en mejores condiciones para enfrentar las necesidades de las próximas décadas. En lo inmediato, también tendrá beneficios concretos para la seguridad y la respuesta ante emergencias, particularmente frente a los incendios forestales, además de generar empleo durante la ejecución de las obras.

Pero su importancia estratégica está en lo que puede venir después. Si Ñuble aspira a ser un nodo logístico, necesita infraestructura preparada para conectar distintos modos de transporte. Una eventual plataforma de carga aérea no reemplazará al ferrocarril ni al transporte carretero: los complementará. El valor está precisamente en la posibilidad de que las distintas alternativas funcionen como una red.

El propio respaldo expresado por el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, al proyecto impulsado por el Gobierno Regional constituye una señal relevante. Pero el respaldo político debe traducirse ahora en estudios, evaluaciones técnicas, definición de emplazamientos, modelos de operación, financiamiento y, sobre todo, una hoja de ruta que permita saber cuáles son las etapas y sus plazos.

Ñuble no puede conformarse con ser un territorio de paso. Durante décadas, su ubicación privilegiada ha sido presentada como una ventaja, pero una carretera, una línea férrea o una ruta aérea solo adquieren verdadero valor regional cuando permiten generar actividad, empleo y nuevas oportunidades para quienes viven aquí.

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