Como “acotadas” calificó las alzas registradas por los precios de los alimentos el subsecretario de Agricultura, Francisco Venezian, quien conversó con LA DISCUSIÓN tras cumplir una nutrida agenda de actividades en la región de Ñuble.
La autoridad encabezó la entrega de 2.250 kilos de alimentación animal a ocho productores de Coihueco, visitó las obras del Canal Cato Ñuble Matriz y participó en actividades vinculadas al desarrollo agrícola y lechero de la región, entre ellas, el III Encuentro Regional de la Fundación GTT.
-¿Qué evaluación existe en el Ministerio respecto al alza sostenida de los precios de los alimentos?
– Lo que estamos viendo es un alza acotada, concentrada en algunos productos específicos, y no algo generalizado en toda la canasta de alimentos. Según la última medición del INE, el índice de alimentos y bebidas no alcohólicas sube 4,6% en doce meses, por sobre el IPC general. Pero dentro de esa cifra hay situaciones bien distintas.
Por ejemplo, la papa acumula un alza de 49,2% en el año por un problema puntual de oferta, mientras que la carne bovina ha subido por el mayor costo de importación. Al mismo tiempo, hay otros productos que están bajando con fuerza: los limones caen 19,5% en el mes, las naranjas 11,6% y las paltas también retroceden.
– ¿Qué medidas se están evaluando para enfrentar o mitigar las alzas de precios de los alimentos que se prevén para los próximos meses?
– Las alzas que hemos visto están asociadas a distintos factores, entre ellos las condiciones climáticas, los costos productivos y de transporte, la situación geopolítica y el comportamiento de la oferta tanto internacional como nacional. Por eso estamos trabajando en distintos frentes para anticiparnos y mitigar, en la medida de lo posible, el impacto que estos factores puedan tener en los precios de los alimentos.
Uno de ellos es el escenario climático. Junto a Indap y el SAG activamos un protocolo permanente de manejo de riesgo agroclimático ante El Niño 2026-2027. Sabemos que no solo importa cuánto llueve, sino también en qué momento se producen esas lluvias respecto de la floración y la cosecha. Eso puede afectar directamente la disponibilidad y el precio de frutas sensibles como cerezas, uva, arándanos, manzanas y kiwis.
También constituimos la Comisión Nacional de Seguridad Alimentaria, que está trabajando en propuestas concretas para asegurar el acceso, la logística y la disponibilidad de alimentos frente a un escenario internacional más volátil. La inestabilidad geopolítica, por ejemplo, está afectando el costo de los fertilizantes, que son un commodity global, y también los fletes marítimos, que reaccionan muy rápido ante cualquier situación de riesgo.
– ¿Cómo se vislumbran las condiciones de mercado para la próxima temporada de berries y cerezas?
– Esperamos una temporada exigente. En cerezas hay una señal bastante clara de recuperación del volumen, por lo que el desafío va a estar en administrar bien ese crecimiento, cuidando la calidad y los retornos. Las proyecciones hablan de alrededor de 132 millones de cajas, cerca de 16% más que los 113,8 millones de cajas reales de la temporada pasada. De todas maneras, tenemos que ser cautelosos con esa cifra, porque recién se va a poder confirmar con mayor precisión a mediados de octubre, una vez terminada la floración.
También hay que tener presente que la temporada 2025-26 cerró con una caída de 8,9% en toneladas y de 8,8% en el retorno FOB. Y la propia industria ha advertido que un mayor volumen mundial de cerezas puede presionar los precios a la baja si ese crecimiento no viene acompañado de una mayor diversificación de mercados.
En ese sentido, hay una señal positiva: la participación de China en nuestras exportaciones de cerezas bajó de 92% a 87% en la última temporada, lo que muestra que la industria está avanzando en diversificar sus destinos, algo que valoramos como Ministerio.
En berries, el escenario hay que mirarlo especie por especie y mercado por mercado, poniendo especial atención en los costos, la competencia internacional y la capacidad de procesamiento. Ahí Ñuble tiene una posición relevante, especialmente en berries congelados o IQF.
A todo esto se suma el desafío climático y logístico. La temporada pasada, el clima adelantó la cosecha cerca de diez días, lo que tensionó la disponibilidad de contenedores refrigerados y la coordinación portuaria. Por eso mantenemos activo el protocolo de riesgo climático ante El Niño, porque el momento en que se produzcan las lluvias durante la floración y la cosecha puede ser tan relevante como el volumen de agua que caiga.
En ambos rubros, más que perseguir volumen por sí solo, el foco tiene que estar en la calidad, la productividad, la oportunidad comercial y la diversificación de mercados.




