La antesala del Presupuesto de la Nación 2027 contrapone en Ñuble tres relatos distintos sobre un mismo problema: cómo conseguir más recursos -o evitar perderlos- en un escenario de estrechez fiscal.
El proyecto aún no está ingresado al Congreso y las cifras conocidas son preliminares, pero ya permiten observar dónde están poniendo el énfasis las autoridades de la región.
El gobernador regional, Óscar Crisóstomo, fue el más directo. Según los antecedentes entregados por el Gobierno Regional, Hacienda prepara para Ñuble una disminución cercana al 10% de los recursos de inversión, desde unos $85 mil millones a $77 mil millones, diferencia que bordearía los $8 mil millones. La cifra todavía puede modificarse durante la tramitación presupuestaria.
Crisóstomo no se limitó a describir el eventual ajuste. Lo calificó como “el más restrictivo y antirregionalista” desde la creación de los gobiernos regionales y vinculó directamente la reducción con las necesidades de una región que mantiene un elevado desempleo y requiere inversión pública. Su argumento tiene un segundo componente: la ejecución presupuestaria.
Al mes de julio, Ñuble registraba un 53,6% de ejecución, antecedente que el gobernador utiliza para cuestionar que la región sea tratada bajo una lógica de ajuste que no distinguiría entre territorios con distintos niveles de desempeño. El presupuesto de inversión aprobado para 2026 alcanza los $85.752 millones.
Crisóstomo apuntó además a la falta de coherencia entre la medida y la realidad socioeconómica local: “Vemos aquí una mirada centralista que no se condice con la realidad que está viviendo la Región de Ñuble en términos de desempleo y necesidades de inversión. Esperamos que el Gobierno retroceda en esta situación, porque esto no solo afecta obras, sino que afecta directamente la vida de las personas y familias que no lo están pasando bien”.
Nivel central
En el otro extremo apareció el delegado presidencial, Diego Sepúlveda. Su tono fue menos confrontacional y su estrategia, más institucional. En lugar de instalar públicamente el recorte como eje de su agenda, concentró en abrir puertas en Santiago: junto al senador Gustavo Sanhueza se reunió con el biministro Claudio Alvarado para plantear dos prioridades -empleo y Hospital Regional-, y posteriormente, sostuvo un encuentro con el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, para revisar la puesta en marcha del nuevo recinto hospitalario.
Mientras el gobernador disputa el tamaño de la bolsa regional, el delegado busca asegurar que Ñuble esté presente en la definición de prioridades del Gobierno central. Pero también hay una omisión significativa: no se manifestó respecto del eventual recorte de 10% al presupuesto del Gobierno Regional. El delegado habló de recursos para el hospital y de empleo, pero no fijó públicamente una posición sobre el monto global que Ñuble recibiría para inversión regional.
Sepúlveda comentó: “nos reunimos con el biministro Claudio Alvarado para avanzar en dos prioridades para Ñuble: empleo y Hospital Regional. Estamos trabajando para generar más oportunidades laborales en la región y asegurar los recursos necesarios para la puesta en marcha del nuevo hospital. En esa misma línea, sostuvimos una reunión con el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, para seguir coordinando este proceso. Son prioridades que estamos impulsando como Gobierno y que requieren trabajo conjunto y decisiones concretas”.
El tercer discurso corresponde al seremi de Gobierno, Marco Muñoz, quien desplazó la discusión desde la cantidad hacia la calidad del gasto. Su referencia son los $10.615 millones identificados por Dipres como sobregasto asociado a compras realizadas durante 2022 y 2023 en 12 convenios marco. El dato, sostuvo, demuestra que existen espacios para mejorar la eficiencia y que “cada peso cuenta”.
Su intervención cumplió otra función: instalar anticipadamente la justificación técnica del ajuste. No afirmó que los $8 mil millones eventualmente menos para Ñuble se expliquen por ese sobregasto -son asuntos distintos-, pero sí ubicó la discusión dentro de una misma narrativa nacional: recursos limitados, necesidad de priorizar y mayor control sobre el gasto.



