Señor Director:
El 9 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Vehículo Eléctrico, una buena ocasión para revisar en qué pie está realmente Chile en esta materia. Según cifras de ANAC, la participación de tecnologías electrificadas en el mercado de vehículos livianos y medianos pasó de un marginal 0,4% en 2020 a un 19,5% en el acumulado a julio de 2026. La cifra invita al optimismo, pero esconde un matiz relevante: más de dos tercios de ese avance corresponde a mild hybrid (MHEV), tecnología cuyo motor eléctrico cumple un rol tan de apoyo que ni siquiera queda incluida en la nueva “patente verde”, reservada solo para eléctricos e híbridos enchufables. Considerando solo estos últimos, la penetración real apenas supera el 6%.
El Gobierno se ha propuesto que los vehículos enchufables alcancen un 20% del mercado hacia 2030. A mi juicio, cerrar esa brecha exige resolver al menos tres desafíos: el precio, que según Bloomberg New Energy Finance no alcanzaría paridad con los vehículos a combustión antes de 2027; el valor residual, con evidencia de que los eléctricos aún se deprecian más rápido; y la infraestructura de carga, donde solo el 1% de los edificios residenciales del país cuenta hoy con esta opción, según el Ministerio de Energía.
Alcanzar la meta de 2030 requiere un esfuerzo conjunto entre el Estado y la industria automotriz.
Rodrigo Sánchez S.
Gte. Transformación Astara Chile




