Señor Director:
La crisis hídrica exige dejar atrás respuestas reactivas y la dependencia de camiones aljibe. En numerosas localidades costeras, la falta de agua afecta la vida cotidiana, debilita las economías locales y acelera la migración de las nuevas generaciones.
Chile tiene frente a sus costas una alternativa concreta: la desalación alimentada por energía solar y undimotriz. Su implementación modular permitiría producir agua dulce de manera limpia, continua y descentralizada, adaptándose a las necesidades de cada caleta o comunidad aislada, sin esperar grandes obras ni extender costosos acueductos.
Además de reducir emisiones, estos sistemas pueden aliviar la presión sobre ríos, esteros y acuíferos, mientras fortalecen actividades como la pesca artesanal, la acuicultura, la gastronomía y el turismo sostenible. Con captaciones de menor escala y un manejo adecuado de la salmuera, también es posible disminuir los impactos sobre el ecosistema marino.
Diversificar nuestras fuentes de agua no es un lujo: es una condición para avanzar hacia territorios más resilientes, autónomos y equitativos.
Carlos Fredes García
Gerente de Desarrollo Oneka Chile




