Los Diablos Rojos volvieron a tropezar en el Nelson Oyarzún, esta vez ante Everton, y encadenaron su cuarta derrota consecutiva en la Liga de Primera. El equipo de Juan José Ribera pasó del buen primer semestre a una preocupante segunda mitad de campeonato y ahora deberá definir su futuro con la dirigencia.
El equipo que durante la primera parte del campeonato se instaló como uno de los protagonistas y miró de cerca los puestos de clasificación internacional, hoy no encuentra respuestas.
La caída por 3-1 en el Nelson Oyarzún no solo profundizó el mal momento futbolístico. También abrió una interrogante mayor respecto del futuro del técnico Juan José Ribera, quien tras el encuentro reconoció que sostendrá una reunión con los directivos del club para analizar el escenario y definir los pasos a seguir.
El partido tampoco ofreció demasiado margen para el optimismo. Everton golpeó primero a los 23 minutos, cuando Alan Medina convirtió un lanzamiento penal y puso en ventaja a los viñamarinos. Ñublense intentó reaccionar, pero durante buena parte del encuentro careció de claridad para transformar sus aproximaciones en peligro concreto.
La esperanza apareció recién en el tramo final. A los 74 minutos, Fernando Ovelar consiguió el empate y parecía abrir la puerta para una remontada en casa. Sin embargo, la ilusión duró apenas un minuto. Josué Ovalle volvió a poner arriba a Everton y dejó al cuadro chillanejo nuevamente contra las cuerdas.
El golpe definitivo llegó en los descuentos. Cuando Ñublense buscaba desesperadamente la igualdad, Medina apareció otra vez, esta vez a los 90+2’, para marcar su segundo tanto de la jornada y sentenciar el 3-1.
Reunión con dirigentes
Pero el resultado deportivo no es la única preocupación. Después del partido, Ribera habló de una reunión que sostendrá con los dirigentes, en una declaración que dejó abierta incluso la posibilidad de que su ciclo pueda llegar a su fin.
“Yo converso con los directivos, para saber sus opiniones, para ver qué es lo que necesitan, qué es lo que quieren, si están contentos, si quieren terminar el vínculo, si no lo quieren terminar, si se proyectan con nosotros, si no se proyectan”, explicó el entrenador.
El técnico, además, aseguró que conoce perfectamente los momentos complejos que puede atravesar un equipo. “Me ha tocado entrar tres veces en copa, me ha tocado ser semifinalista sudamericana y me ha tocado descender. Yo sé cuándo las cosas están difíciles”, afirmó.
Ribera también puso en perspectiva el escenario actual al recordar que el colchón de puntos conseguido previamente todavía entrega cierto margen. “Después de cuatro partidos perdidos seguidos, a otros entrenadores los han sacado”, reconoció, aunque remarcó que la ventaja acumulada durante el torneo permite que la situación no sea todavía irreversible.
La contradicción es evidente: Ñublense conserva una base de puntos que le permite mirar hacia arriba, pero su presente futbolístico lo aleja cada vez más de ese objetivo.




