El incendio que destruyó completamente el Hotel Alto Nevados, junto a la cafetería, cocinas, escuela de esquí y rental de equipos, no terminó cuando las llamas fueron controladas por Bomberos. Ahora comienza una segunda emergencia, menos visible, pero igualmente relevante: cómo recuperar la infraestructura destruida, sostener la actividad turística y proteger los empleos que dependen directa e indirectamente de este complejo.
La primera buena noticia es que el siniestro no dejó víctimas fatales. Los 119 pasajeros y los trabajadores fueron evacuados oportunamente y los equipos de emergencia actuaron en condiciones extraordinariamente complejas, marcadas por fuertes ráfagas de viento. No obstante se perdieron instalaciones fundamentales para la operación del principal destino turístico de montaña de Ñuble, además de vehículos y equipamiento.
Una vez superada la etapa investigativa inicial, debe existir una hoja de ruta clara para la recuperación del Hotel Alto Nevados. Y esa tarea no puede ser mirada exclusivamente como un asunto entre el municipio y la empresa concesionaria. Lo que está en juego tiene una dimensión económica, laboral y turística que compromete a toda la región.
Hay una razón particularmente poderosa para actuar con sentido de urgencia: Ñuble enfrenta una de las tasas de desocupación más altas del país. En este contexto, la pérdida temporal o permanente de puestos de trabajo vinculados al turismo cordillerano tendría un impacto relevante.
El centro de esquí continúa funcionando y la administración ha asegurado su intención de mantener la dotación mediante la reasignación de trabajadores hacia las áreas que siguen operativas. Pero es, necesariamente, una solución de contingencia. La recuperación de la infraestructura destruida es la que permitirá recuperar también plenamente la actividad y las oportunidades laborales asociadas a ella.
Nevados de Chillán no es solamente un hotel y un centro de esquí. Es parte de un ecosistema económico que involucra alojamiento, gastronomía, transporte, comercio, operadores turísticos, arriendo de equipos, guías, servicios de montaña y una larga cadena de proveedores. Cuando disminuye la actividad de uno de sus principales actores, las consecuencias se extienden mucho más allá de sus instalaciones.
El Gobierno Regional se desplegó en terreno para establecer coordinación con el municipio, la empresa, Bomberos y los representantes del turismo. Esa coordinación debe mantenerse y traducirse en acciones concretas.
La condición de bien municipal concesionado agrega, además, una responsabilidad especial. El patrimonio pertenece a la comuna de Chillán y su concesión tiene sentido precisamente porque debe generar actividad y beneficios para la comunidad. Por ello, el municipio debe utilizar todas las herramientas contractuales y administrativas disponibles para garantizar que, una vez despejadas las responsabilidades y determinada la cobertura de los seguros, exista un compromiso efectivo con la recuperación.
Nevados de Chillán constituye uno de los principales activos turísticos de la región y una de las pocas plataformas capaces de proyectar internacionalmente a Ñuble como destino de montaña. La presencia habitual de visitantes extranjeros demuestra el alcance que ha adquirido este destino. Perder capacidad de alojamiento y servicios justamente allí sería un retroceso para una región que necesita diversificar su economía y generar nuevas fuentes de empleo.




