Señor Director.
Chile genera anualmente más de 21 millones de toneladas de residuos industriales y domiciliarios y solo un 4% se valoriza, se reutiliza o recicla. Y unos 9 millones de estos residuos corresponden a lo que llamamos “basura domiciliaria”. Y aquí las cifras son más decepcionantes.
Según los datos disponibles, los hogares chilenos generamos unas 717.000 toneladas cada mes y menos del 2% (-14.000 toneladas) se valoriza. El gran volumen (+700.000 ton/mes), va a los rellenos sanitarios. Y si consideramos que entre el 58 y 60% son residuos orgánicos que podrían ser tratados y recuperados mediante compostaje y biodigestión u otras tecnologías, vemos que existe una gran riqueza que se pierde porque no existe la infraestructura o el interés para hacer rentable lo que consideramos “basura”.
Qué hacer con los residuos industriales y domiciliarios, es un tema país y debe ser abordado por el Estado, por el gobierno, por los parlamentarios, por las instituciones públicas y privadas. ¿Y por qué no subvencionar la creación y operación de empresas que se dediquen a valorizar, rediseñar, reutilizar y reciclar la “basura”?. Bien podría utilizarse el modelo DL 701.
Como sabemos el Decreto Ley 701 de Fomento Forestal mantuvo incentivos económicos desde 1974 hasta el 2012 para incentivar la reforestación. Estas subvenciones podrían ser vía bonificaciones o excepciones tributarias u otros mecanismos, con montos y plazos acotados (no como los 38 años de bonificaciones que el Estado de Chile regaló a la industria forestal.
Como requisito básico las nuevas empresas debieran respetar estrictamente la legislación ambiental, la planificación y equidad territorial -sin resquicios-, para no vernos enfrentados en el futuro a nuevos conflictos socio ambientales, como ocurre en la actualidad.
Ulises Lari Silva
Quilmo Bajo




