El acuerdo petrolero con Venezuela anunciado este viernes por Donald Trump es una de las medidas más polémicas que el presidente de EE.UU. ha tomado con respecto al país sudamericano.
Trump informó a través de un mensaje en Truth Social que había logrado “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, a través del cual EE.UU. habría conseguido “el control mayoritario” sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano “sin coste alguno para el contribuyente estadounidense”.
La información fue confirmada poco después por la mandataria Delcy Rodríguez, quien señaló que el acuerdo traerá consigo inversiones por más de US$100.000 millones, así como un ingreso en tributos para el Estado venezolano de unos US$209.000 millones.
Inmediatamente comenzaron a hacerse públicas duras críticas y cuestionamientos procedentes de muy distintos sectores de la vida venezolana.
El economista venezolano Ricardo Hausmann, profesor de la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard y firme opositor al gobierno venezolano y a Trump, criticó en términos muy duros lo ocurrido en un mensaje dirigido al secretario de Estado, Marco Rubio, uno de los artífices del acuerdo.
“Optó por impulsar una apropiación de activos, un acuerdo inconstitucional con un gobierno ilegítimo y opresivo, en lugar de utilizar el liderazgo de Estados Unidos para restablecer primero el orden constitucional y la democracia”, escribió Hausmann en X.
En el otro extremo ideológico, Rafael Ramírez, quien fue presidente de la estatal Pdvsa y ministro de Petróleo durante gran parte del gobierno de Hugo Chávez, dijo que el acuerdo pasaría a la historia “por entreguista y por abrir las puertas al nuevo colonialismo de los EEUU”.



