El Presidente José Antonio Kast, acompañado por el biministro de Obras Públicas y Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange y el ministro de Agricultura, Jaime Campos, encabezó la ceremonia de inicio de obras de la construcción del embalse Zapallar en el río Diguillín, en El Carmen.
La ceremonia, que contempló la primera tronadura del embalse multipropósito, que representa una inversión cercana a los US$158 millones, marca un hito en la materialización de la construcción del embalse, a cargo de la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas y del consorcio China International Water & Electric Corporation (CWE) – Agencia en Chile.
A la actividad asistieron autoridades nacionales, regionales, alcaldes y parlamentarios, así como también los agricultores de la zona representados en el Comité pro-embalse Zapallar, la Junta de Vigilancia del Río Diguillín y la Asociación de Agricultores de Ñuble, entre otras organizaciones.
A diferencia de la ceremonia de colocación de la primera piedra, que encabezó la entonces ministra de Obras Públicas, Jessica López, el 16 de febrero de 2026, en esta ocasión hubo tronaduras. Fue el propio mandatario quien, acompañado por Luis Bocaz, presidente del comité por embalse Zapallar de San Ignacio, presionaron el botón para las dos tronaduras. En los próximos días debieran comenzar a verse las máquinas, expresó Kast.
Las obras no se habían iniciado debido a autorizaciones pendientes que se fueron subsanando en estos meses a medida que crecía la incertidumbre entre los agricultores, entre ellos, de Conaf y del Consejo de Monumentos Nacionales, particularmente tras los hallazgos de objetos que requirieron estudios arqueológicos contemplados en la resolución de calificación ambiental.
Obra de estado
En su discurso, el Presidente destacó que: “Más de 70 años de anhelo que no es que se concreten hoy día, se vienen concretando en el curso de distintos gobiernos. Esta no es la obra de un gobierno, es la obra del Estado preocupado por el futuro de Chile”.
“Esto no es una disputa política de quién corta la cinta. A mí no me interesa cortar la cinta, me interesa que haya agua para las futuras generaciones. Me interesa que haya seguridad alimentaria, que a Chile le vaya bien. Y por eso estos proyectos hay que impulsarlos, por eso hay que sacar adelante el Punilla, por eso hay que seguir soñando con el embalse Chillán y con la política de embalses que se ha hablado en distintos gobiernos. Hay 29 proyectos. Nosotros no vamos a cortar la cinta de ninguno de esos proyectos”, subrayó.
El Presidente enfatizó en que “cuando uno hace una obra como esta tiene que pensar en Chile mucho más allá de lo que es una comuna, una región. Esto va a mover puertos, va a mover el comercio internacional, esto nos va a dar seguridad alimentaria y también nos va a dar seguridad hídrica”.
“El impacto que tiene esta gran obra es muy alto, por eso es motivo de alegría ver cómo avanza para transformarse en una solución para una región con vocación agrícola y donde también tendrá un alto impacto en la calidad de vida de las familias, en la productividad, en el turismo y en el desarrollo”, destacó el biministro Louis de Grange.
“Sabemos que el agua es un problema nacional, sobre todo, en algunas partes del territorio y las soluciones para cada lugar son diferentes. Acá en la región de Ñuble hay dos proyectos grandes: uno es el embalse Zapallar y el otro, prontamente el embalse Punilla”, agregó el titular de Obras Públicas.
Obra estratégica
La capacidad de almacenamiento proyectada del Zapallar será de 80 millones de metros cúbicos, lo que permitirá regar aproximadamente 10 mil hectáreas en El Carmen y San Ignacio y beneficiará directamente a más de 2.000 productores, entre pequeños, medianos y grandes agricultores. De ellos, más del 84% cultiva superficies inferiores a cinco hectáreas.
Adicionalmente, por tratarse de una obra de carácter multipropósito, el embalse permitirá disponer de agua para consumo humano, contribuir al control de crecidas y contar con recursos hídricos para enfrentar emergencias, como incendios forestales. Asimismo, fortalecerá el desarrollo turístico de la zona y permitirá potenciar la práctica de deportes náuticos y acuáticos, entre otros beneficios.
Se trata de una obra estratégica para la seguridad hídrica de Ñuble, que permitirá aumentar la disponibilidad y regulación del recurso, entregar mayor certeza para la actividad agrícola y abrir nuevas oportunidades de desarrollo para las comunidades de El Carmen, San Ignacio y sus alrededores.




