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La próxima emergencia agrícola

Indap

Autoridades y agricultores han manifestado en más de una oportunidad su preocupación por los pronósticos meteorológicos que anticipan que las condiciones climáticas no serán favorables durante esta primavera debido a la evolución del fenómeno de El Niño, lo que tendría importantes consecuencias en la agricultura, principalmente en la fruticultura, así como también en otros cultivos tradicionales.

Los sistemas frontales que afectaron a la zona central del país en julio y agosto no solo dejaron importantes daños en viviendas y en infraestructura, sino que también afectaron cultivos, fundamentalmente hortalizas.

Desde el gremio agrícola han advertido, además, sobre las dificultades que han generado las precipitaciones en el normal desarrollo de faenas agrícolas, como las siembras en algunos cultivos o la aplicación de fertilizantes en otros. Lo anterior hace prever una fuerte disminución de la producción en la presente temporada, principalmente en especies como trigo, avena, raps, achicoria y maíz, entre otros.

Como se recordará, el pasado 6 de agosto se declaró la emergencia agrícola en las 21 comunas de Ñuble, con el objetivo de agilizar la entrega de ayuda a los afectados por los frentes climáticos.

En el caso del rubro frutícola, si bien los daños radiculares de las plantas y árboles por el anegamiento de los huertos aún no se perciben, la mayor amenaza la constituye la inestabilidad climática que se espera para los próximos meses, precisamente en la delicada etapa de floración. Dado que se trata de uno de los principales motores exportadores de la región y del país, se teme que el efecto que las abundantes lluvias y las temperaturas podrían tener en la fruta sería catastrófico para los productores.

Desde la perspectiva de los consumidores, en las últimas dos semanas ya se han observado importantes alzas de precios de algunas hortalizas, lo que se atribuye en buena medida al efecto de los sistemas frontales en la zona central del país.

De acuerdo con la encuesta semanal realizada por Odepa, la semana pasada, las hortalizas que más incrementaron su precio al consumidor en las ferias libres de Ñuble en comparación con la última semana de julio, fueron: cebolla (21,6%), papa (20,5%), zanahoria (11,8%), pimiento (11,1%), lechuga escarola (8,7%) y coliflor (5,4%).

Desde el gobierno han señalado que estos incrementos son acotados y que no debieran prolongarse, sin embargo, advirtieron que en el caso de la papa estas alzas no se justificarían, dado que las cosechas ya habían concluido al momento de la emergencia.

Lo anterior también plantea el riesgo de la especulación de precios que sobreviene luego de una emergencia, pero también pone la atención sobre otros factores que encarecen los productos, como el transporte y la logística. Curiosamente, gran parte de las frutas y hortalizas que se comercializan en las ferias de Chillán proviene de otras regiones.

La emergencia climática exige fortalecer la producción agrícola en todos los niveles y articular de manera eficiente los canales de distribución y venta, mejorando el acceso a financiamiento para inversiones, ampliando la cobertura de seguros, promoviendo la adopción de tecnologías como invernaderos y sistemas de riego, facilitando el acceso a información y fomentando los circuitos cortos de comercialización.

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