Favorecer el desarrollo infantil, fortalecer el sistema inmunológico y promover un vínculo temprano seguro son algunos de los beneficios que la evidencia científica atribuye a la lactancia materna.
Aunque sus beneficios están ampliamente documentados, la lactancia materna continúa enfrentando desafíos asociados a la desinformación y a la falta de apoyo, por lo que la Semana Mundial de la Lactancia Materna invita anualmente a reflexionar sobre esta práctica que el conocimiento científico aún posiciona como una de las estrategias más efectivas para favorecer la salud infantil y materna.
La leche materna no solo acompaña, según explican especialistas de la Universidad de Concepción, sino que también protege y acompaña el desarrollo integral de niñas y niños. La docente del Departamento Materno Infantil de la Facultad de Enfermería, Danitza Caniupan Soto, explicó que esta acción constituye el “estándar de oro” para la alimentación durante los primeros meses de vida, al aportar todos los nutrientes y líquidos necesarios para un crecimiento adecuado. Además, favorece el desarrollo neurológico, cognitivo y emociona, fortaleciendo el vínculo madre-hijo.
“El contacto piel con piel y la interacción que se genera durante la lactancia fortalecen el vínculo entre la madre y su hijo o hija, promoviendo el apego seguro, un aspecto fundamental para el bienestar emocional y el desarrollo socioafectivo”, expresó Danitza Caniupan.
Aliada irreemplazable del sistema inmunológico
La dimensión inmunológica es uno de los aspectos que más enfatizan las especialistas UdeC en materia de lactancia materna.
La académica del Departamento de Farmacología de la Facultad de Ciencias Biológicas, Evelyn Jara Fernández, señaló que los avances en biología molecular e inmunología han sostenido el entendimiento de que la leche materna es más que la alimentación.
“La leche materna es rica en microbiota y componentes no inmunitarios e inmunitarios para asegurar la protección del lactante contra numerosas enfermedades, y apoyar la maduración del sistema inmunitario en desarrollo”, indicó Evelyn Jara.
En esta misma línea, Danitza Caniupan recordó el valor del calostro, la primera leche que produce la madre, dada su alta concentración de inmunoglobulinas y factores de protección.
“La lactancia materna disminuye el riesgo de enfermedades respiratorias, gastrointestinales, infecciones del oído y otras patologías frecuentes durante la infancia. Asimismo, favorece el desarrollo de una microbiota intestinal saludable, lo que fortalece la respuesta inmune y contribuye a reducir el riesgo de enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida”, añadió.
Para Evelyn Jara, una de las características que hace irreemplazable a la leche materna es su respuesta adaptativa para el crecimiento e incluso para enfermedades que pueda sufrir el bebé.
“Las fórmulas infantiles han avanzado considerablemente y son una alternativa segura cuando la lactancia no es posible. Sin embargo, todavía no pueden reproducir toda la complejidad biológica ni la capacidad de adaptación que caracteriza a la leche humana. Ningún otro alimento tiene la capacidad de adaptarse continuamente a las necesidades de un individuo en crecimiento”, afirmó.
Derribar mitos y acompañar el aprendizaje
La lactancia es un proceso natural, aunque no siempre resulta sencilla. La académica del Departamento de Obstetricia y Puericultura de la Facultad de Medicina, Lilian Matamala Valdés, sostuvo que amamantar también es una experiencia que se aprende y que requiere acompañamiento profesional y familiar.
Uno de los mitos más frecuentes, de acuerdo a la docente, es creer que la leche materna es insuficiente para alimentar al recién nacido.
“La leche formada por esa madre es para su hijo y cubrirá absolutamente todas sus necesidades. Hoy en día las leches de fórmula son muy bien realizadas, pero no tienen el componente inmunológico fundamental para los recién nacidos que no tiene ninguna leche artificial y sí la leche humana”, indicó Lilian Matamala.
La especialista agregó que la falta de información y las expectativas poco realistas sobre la frecuencia de alimentación de los recién nacidos originan muchas de las dificultades de este proceso. Por ello, recordó la importancia de la consejería y del trabajo coordinado de equipos multidisciplinarios.
El desafío del apoyo
Los beneficios de la lactancia están ampliamente documentados, aunque las expertas coinciden que sostenerla en el tiempo está sujeta a generar las condiciones adecuadas para las madres.
“La lactancia materna no debe entenderse como una responsabilidad exclusiva de la madre, sino como una tarea que requiere el apoyo del entorno familiar, social y también de las instituciones”, advirtió Danitza Caniupán. En esto, también juegan un papel fundamental los equipos de salud, lugares de trabajo y las políticas públicas para favorecer una experiencia exitosa.
“Cuando la madre se siente acompañada y respaldada, aumentan las probabilidades de mantener una lactancia satisfactoria y prolongada, con beneficios tanto para ella como para su hijo o hija”, agregó la docente de la Facultad de Enfermería.
Lilian Matamala, en tanto, dijo que muchas mujeres abandonan de manera temprana la lactancia por la ausencia de apoyo, y no por falta de voluntad. Planteó al respecto la urgencia de avanzar hacia espacios adecuados en plazas laborales y en instituciones de educación superior para el amamantamiento, la extracción y conservación de leche materna.
“Tenemos que hacernos cargo como sociedad y contar con lugares empáticos, respetuosos para aquellas mujeres, que no serán muchas, que deseen amamantar o sacarse leche y regresar a sus funciones o a sus clases. Es muy necesario y, al final, nos beneficiará a todos”, concluyó la académica de la Facultad de Medicina.

