Señor Director:
Durante el sistema de hacienda en Chile, muchos patrones de fundo influían en el voto de sus inquilinos aprovechando la dependencia económica que estos tenían de ellos. Con el voto secreto y el fortalecimiento de la democracia, creímos haber dejado atrás esas prácticas.
Por eso llama la atención la reciente propuesta de privatizar Codelco y entregar hasta dos millones de pesos a cada chileno. Más allá del debate sobre la empresa estatal, ¿no es esta una forma moderna de clientelismo político, donde el incentivo económico busca inclinar la opinión pública?
Quizás ya no existan patrones de fundo ni haciendas, pero sería lamentable que siguiéramos siendo inquilinos de promesas que privilegian el beneficio inmediato por sobre una discusión seria sobre el patrimonio de todos los chilenos.
Edgar Ignacio A. Carrasco Romero Profesor de Historia y Geografía



