Señor Director:
En medio de una catástrofe climática que ha cobrado vidas y mantiene a miles de personas enfrentando una emergencia, sorprende que algunos sectores políticos insistan en reinstalar una agenda orientada a restringir derechos sexuales y reproductivos, a través del proyecto “Escucha su corazón”, que según la encuesta Criteria cuenta con un 54% de desacuerdo. La definición de las prioridades legislativas también comunica cuáles son las urgencias que el Estado decide atender.
Resulta, además, contradictorio sostener que la respuesta para disminuir los abortos es fortalecer el acompañamiento a la maternidad, mientras se promueven reformas que profundizan las dificultades para conciliar trabajo y labores de cuidado, responsabilidades que continúan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.
Si el objetivo es proteger la vida, esa preocupación debiera extenderse más allá del nacimiento. Chile mantiene cientos de niños, niñas y adolescentes a la espera de una familia de acogida o de una solución familiar permanente, evidencia de que la protección estatal presenta importantes déficits.
La defensa de la vida exige coherencia. No basta con promover más nacimientos si el debate omite las condiciones materiales y sociales que permiten una vida digna. Un compromiso genuino con la vida supone garantizar derechos durante todo el ciclo vital, y no únicamente antes del parto.
Andrea Paz Bluck Muñoz
Cofundadora observatorio MIRA



