El anuncio del Presidente José Antonio Kast de flexibilizar el uso del 2% de emergencia de los gobiernos regionales busca acelerar la respuesta institucional frente al sistema frontal que afecta a la zona centro y sur del país.
Pero en Ñuble, la medida abrió también una discusión sobre la disponibilidad real de recursos y la relación entre el nivel central y el Gobierno Regional.
En diversas entrevistas radiales, el Mandatario explicó que, tras conversar con los gobernadores, se resolvió adelantar la posibilidad de utilizar estos fondos durante la emergencia y no únicamente después de ocurrido el evento, como -según dijo- sucedía anteriormente. La decisión fue formalizada mediante un decreto dictado el 10 de julio.
La Ley de Presupuestos 2026 permite a los gobiernos regionales destinar hasta el 2% de su presupuesto de inversión regional para enfrentar emergencias “en todas sus etapas”, previa definición mediante resolución del ministro o subsecretario del Interior. La ejecución, además, puede comenzar sin esperar la total tramitación del acto administrativo del respectivo GORE.
El mecanismo debe coordinarse con la Subsecretaría del Interior y las decisiones sobre su utilización deben articularse en el Cogrid regional, instancia en la que participan las instituciones responsables de la gestión del riesgo de desastres. Los recursos pueden financiar acciones de preparación, respuesta y recuperación.
Tensión por los recursos que ya fueron descontados
Aunque desde el Gobierno central se presenta la medida como una herramienta de descentralización y respuesta rápida, el gobernador, Óscar Crisóstomo, puso el foco en la situación presupuestaria de Ñuble. Según planteó, el Gobierno central ya ha descontado un 6% de los recursos regionales: un 3% asociado a fondos de emergencia entregados a comienzos de año por los incendios forestales y otro 3% correspondiente al ajuste fiscal nacional.
Por ello, la autoridad sostuvo que la utilización del 2% será evaluada, considerando la necesidad de “resguardar las arcas locales”. En paralelo, cuestionó una supuesta descoordinación del nivel central que, a su juicio, estaría dificultando el trabajo conjunto entre las instituciones.
La posición del GORE contrasta con el énfasis puesto por la Delegación Presidencial en la disponibilidad inmediata del mecanismo.
El delegado Presidencial regional, Diego Sepúlveda, remarcó que el Presidente habilitó anticipadamente la posibilidad de disponer de hasta el 2% del presupuesto regional y que cualquier decisión deberá ser acordada en el Cogrid.
En ese espacio, explicó, el Gobierno Regional, Senapred, los municipios y los organismos competentes deberán evaluar las necesidades y establecer prioridades para una eventual asignación de recursos.
Así, la herramienta que el Ejecutivo busca presentar como una vía para agilizar la respuesta ante la emergencia enfrenta en Ñuble una primera condición política y financiera: que el Gobierno Regional determine cuánto margen presupuestario conserva realmente y si resulta conveniente comprometer recursos propios en medio de los descuentos ya aplicados.
La definición, en consecuencia, no será automática. El 2% está disponible, pero su utilización dependerá de las necesidades que se levanten en terreno, de las prioridades que establezca el Cogrid y de la evaluación que haga el GORE sobre sus finanzas. En medio de la emergencia, la coordinación entre ambas autoridades será tan decisiva, como la rapidez con que puedan ejecutarse los recursos.




